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Seis muertos en la A-3 en Buñol en uno de los accidentes de tráfico más graves del año

Un camión embiste y aplasta a una furgoneta con nueve pasajeros

Seis personas de nacionalidad rumana perdieron ayer la vida en uno de los accidentes de tráfico más graves de 2009. Un camión de gran tonelaje, que viajaba por la A-3 -dirección Madrid- a su paso por Buñol (Valencia) embistió a una furgoneta que estaba estacionada en el arcén y en la que viajaban siete hombres y dos mujeres, temporeros que se dirigían a trabajar en el campo. Eran las 12.41 cuando el servicio de emergencias recibía el aviso del terrible accidente.

El camión "la ha embestido por la parte trasera izquierda y prácticamente la ha aplastado", narró José Antonio Fernández, comandante de la Guardia Civil de Tráfico de Valencia a pocos metros de la escena del accidente. La furgoneta, blanca y con matrícula de Huelva, quedó convertida en un amasijo de hierros. Un montón de ropa, presumiblemente de los fallecidos, quedó desparramado por la cuneta.

Los seis muertos, cinco varones y una mujer, fallecieron en el acto, según la Guardia Civil, y tuvieron que ser extraídos de la furgoneta, a su vez atrapada por el camión. Los otros tres pasajeros, dos hombres de 52 y 24 años y una mujer de 22, también rumanos, fueron trasladados al Hospital de Requena con policontusiones.

El conductor del camión, que transportaba envases de zumo y se dirigía a Toledo, salió ileso, según confirmó el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ricardo Peralta, que por la tarde se trasladó al lugar del siniestro. Tráfico investigaba horas después por qué la furgoneta estaba aparcada y sin la adecuada señalización en el arcén. Una de las hipótesis que barajaba la investigación es que la furgoneta se averiase y dos o tres de los ocupantes, al parecer los heridos, abandonaran la furgoneta mientras el resto se quedó dentro. Al poco, el camión se topó con el vehículo, no logró esquivarlo y engulló sin remedio al vehículo y a los pasajeros que se hallaban en el interior.

La A-3 se abrió al tráfico cerca de las seis de la tarde, después de permanecer cortada durante unas cinco horas. El siniestro provocó colas de hasta cinco kilómetros pese a que el tráfico se desvió por la antigua carretera nacional. Al lugar del suceso se trasladaron dos ambulancias, una unidad de Soporte Vital Básico y un helicóptero para atender a las víctimas del accidente, así como una veintena de guardias civiles.

El siniestro se produjo en un tramo de concentración de accidentes y a escasa distancia del viaducto de Buñol, un punto donde los alcances entre vehículos son habituales.

El accidente de ayer es uno de los más graves del año en el que se han visto implicados turismos o furgonetas. El más grave hasta ahora se registró el 31 de julio, con el siniestro entre un autocar, un camión y dos turismos en la localidad barcelonesa de San Pol de Mar. Hubo seis muertos y 39 heridos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de septiembre de 2009