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Camps ultima la crisis de gobierno con la pretensión de reducir carteras

El jefe del Consell estudia reordenar competencias y hacer pocos descartes

El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ultima la crisis de gobierno con la pretensión de suprimir alguna de las 14 carteras (incluidas las tres vicepresidencias) que integran actualmente el Consell. La remodelación, obligada por el repentino fallecimiento del consejero de Medio Ambiente el pasado 11 de agosto, se plantea como una oportunidad para Camps de retomar el pulso político tras meses de paralización a causa de los escándalos relacionados con el caso Gürtel.

Sin embargo, Camps, de acuerdo con los parámetros que él mismo se ha impuesto en anteriores remodelaciones no dispone de un excesivo margen de maniobra.

Reducir, aunque sea simbólicamente, la estructura de gobierno es una de las prioridades. Y lo es, según fuentes del PP, por dos razones: para intentar trasladar una imagen de austeridad en tiempos de crisis y para poner un parche a la imagen de que se trata de un Ejecutivo manirroto, más preocupado por salvar espectáculos deportivos y culturales que por mejorar los servicios básicos que presta a los ciudadanos.

La expectación en el seno del PP se centra en el reparto de poder interno

El actual Consell cuenta con varias carteras relativamente fáciles de integrar como secretarías autonómicas o como direcciones generales en otros departamentos. Es el caso de Cultura, que ha estado tradicionalmente ligada a Educación; de Inmigración y Ciudadanía, que podría asimilar Bienestar Social; Agricultura que podría fusionarse con Medio Ambiente; y Gobernación que en su momento se desgajó de Justicia.

Aún así, el jefe del Consell es contrario a realizar excesivos descartes. Y fuentes populares dan por seguro de que los que se produzcan mantendrán su escaño en las Cortes Valencianas -la mayoría son diputados- o serán recolocados en algún organismo oficial dependiente de los presupuestos de la Generalitat.

Las mismas fuentes dan por hecho que la crisis gubernamental conllevará casi con seguridad una reorganización de funciones, muy del gusto del presidente de la Generalitat y que ha obligado a los técnicos de la Administración valenciana a reelaborar los reglamentos de las distintas consejerías varias veces en los últimos años para acotar las competencias de cada departamento.

Fuentes conocedoras de alguno de los bosquejos con los que ha trabajado Camps indican que otra de sus preocupaciones ha sido resistirse a la tentación de hacer recaer el grueso de la crisis sobre las carteras que dirigen las mujeres. Aunque parece muy improbable que Camps remueva a Angélica Such de Turismo -que ha gestionado la resolución de la adjudicación del pabellón de la Generalitat en Fitur a Orange Market- y a Paula Sánchez de León, que lleva pocos meses al frente de Justicia.

La consejera de Cultura, Trinidad Miró, se lo puso fácil ayer a Camps al afirmar: "Siempre estaré donde diga el presidente". Miró, que dijo no tener ninguna preocupación personal, sí que defendió la necesidad de que haya una Consejería de Cultura separada de Educación, ya que esta macroconsejería no puede atender adecuadamente la gestión cultura. Pese a ello, los principales eventos deportivos y culturales cada vez han recaído con mayor frecuencia en las áreas de Presidencia y Economía.

En esta situación, la recolocación de alguno de los consejeros dentro del organigrama del Consell, que pasaría a ocupar la cartera del fallecido José Ramón García Antón -y que conllevaría la supresión de una cartera-, y la fusión en una sola de otras dos consejerías parece una de las opciones con más posibilidades de llegar a puerto, según fuentes próximas a Camps.

Pero en el seno del PP, la preocupación no se centra tanto en la futura estructura del Consell tras la crisis de gobierno, sino en cómo se redistribuirán las parcelas de poder entre los pesos pesados. Así, existe expectación por saber si la crisis modificará la relación de fuerzas que mantienen Vicente Rambla y Gerardo Camps, vicepresidentes político y económico, respectivamente. Tanta como la que se ha levantado respecto a la situación de Rafael Blasco, que ha vuelto a convertirse en una de las pocas personas en las que Camps ha buscado asesoramiento en los peores momentos de la crisis del caso Gürtel.

Camps tiene previsto convocar mañana al Consell para reiniciar el curso político y es probable que estrene equipo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de agosto de 2009