Columna
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Estrecheces presupuestarias

En 2010, la economía gallega mejorará su situación. A la menor dimensión del ajuste a la baja en las cifras de PIB y empleo en comparación con el resto de España, hay que sumarle tanto la recuperación que se abre paso en los países que son nuestros principales clientes (Francia, Alemania, incluso Portugal), como el efecto del Xacobeo 2010. Desde 1993, los años jubilares suponen un impulso positivo y significativo para la economía gallega. Por ello no comparto la opinión de quienes dan por hecho que la recesión que sufrimos se prolongará en 2010. Incluso aunque el conjunto de la economía española se sitúe en el entorno del -1% en el conjunto del año, Galicia tendrá un crecimiento del PIB positivo y, probablemente, sea la comunidad autónoma que experimente una mejor coyuntura económica en 2010.

Con el Xacobeo, Galicia puede ser la comunidad con mejor situación económica en 2010

En todo caso, este efecto diferencial positivo puede modularse al alza por la Xunta a través de diversas actuaciones: con habilidad en la explotación turística del Xacobeo; con mayor celeridad en la ejecución de las inversiones autonómicas y control sobre las estatales; impulsando una suerte de Plan G para la economía gallega en colaboración con los municipios y diputaciones, a semejanza del estatal pero focalizado en líneas estratégicas para Galicia, o intensificando la internacionalización de las empresas gallegas, fundamentalmente empujando inversiones y exportaciones hacia los enormes y pujantes mercados asiáticos.

Desafortunadamente, esa mejora económica no va a evitar que 2010 vaya a ser un año de estrecheces presupuestarias también en Galicia. Es verdad que si el consumo y la renta se incrementan, aumentarán nuestros recursos por IRPF, IVA o impuestos especiales. Pero por diversas cuestiones técnicas (como la utilización de medias móviles en el caso de las participaciones en impuestos sobre el consumo) la mayor parte de los efectos positivos tardarán en aflorar hasta 2011. También es cierto que el nuevo sistema de financiación autonómica incrementa, en principio, los recursos que va a recibir Galicia, y que la Administración central y las comunidades autónomas han acordado que las segundas puedan recurrir a la deuda en cantidades muy importantes en 2010 para financiar su gasto. Sin embargo, la caída de la recaudación tributaria está siendo tan brutal que existen dudas razonables de que incluso usando esos recursos adicionales o extraordinarios se pueda mantener siquiera el mismo nivel de gasto presupuestado en 2009.

2010 va a ser un año especialmente duro para el Gobierno de Núñez Feijóo. Porque va a tener que seleccionar cuidadosamente los proyectos y programas nuevos, y porque va a tener que meter la tijera a otros muchos. Y la realidad es que no existe tanta grasa en el sector público como a veces se dice. Sin duda, todos los conselleiros van a tener que demostrar gran habilidad como gestores y cintura como políticos para sortear los conflictos internos y externos que se avecinan.

Algo similar se puede decir sobre las cuentas de ayuntamientos y universidades. Con previsibles caídas de los recursos en términos nominales y dadas las fuertes tensiones financieras que ya padecían muchas de estas administraciones, no me atrevo a adelantar qué puede llegar a ocurrir en los dos próximos años. Siendo constructivos, creo que se podría aprovechar la difícil coyuntura para fusionar los municipios más pequeños e incentivar la cooperación en todos, y para desplegar de una vez los contratos-programa en el ámbito universitario: no son la panacea, pero bien diseñados pueden ayudar a que las universidades gallegas mejoren sus discretas posiciones en los rankings nacionales e internacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de agosto de 2009.