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Reportaje:

Molière en el siglo XXI

'El enfermo imaginario' abre la programación de la Aste Nagusia en el Euskalduna - Enrique San Francisco protagoniza la obra

No había cervezas, y como la presentación de El enfermo imaginario, la obra protagonizada por Enrique San Francisco, que abre hoy la programación teatral del Euskalduna para la Aste Nagusia, fue en un espacio cerrado no se podía fumar. Gran fallo. Lo de la bebida se solucionó rápido: dos cervezas frescas llegaron a mitad de la rueda de prensa. Encender un cigarro, por el contrario, tardó un poco más. Aún así, San Francisco reconoció estar encantado con volver a Bilbao, con su trabajo actual y con el reparto que le acompaña.

"Cuando has estado en la cima es muy difícil bajar", decía con ironía el actor, aludiendo a que en su anterior trabajo, Manhattan, durante la representación podía fumar y beber, algo que no se puede permitir Argán, el enfermo hipocondríaco del clásico de Molière al que representa. La adaptación corre a cargo de Gabriel Olivares y transcurre en pleno siglo XXI, en un hospital público.

"Me han contratado por si palmo, esto da un pelotazo y nos hacemos de oro"

'Un dios salvaje', uno de los éxitos de la temporada, se presenta la próxima semana

Ese "disgusto" se evapora cuando habla de Julia Trujillo, Antonia, la asistenta de San Francisco sobre las tablas, una veterana de la escena con la que nunca había coincidido, o de Beatriz Santana, quien vuelve a encarnar a su esposa tras probar matrimonio durante tres años con la adaptación de la película de Woody Allen Misterioso asesinato en Manhattan.

Es obligado preguntar por la salud, más para alguien que interpreta un papel que el propio Molière encarnaba el día que falleció y que cojea, recuerdo de un accidente de moto en 2002. "Me han contratado a ver si palmo, porque me han visto una cara insana; así esto da el pelotazo y nos hacemos de oro", bromea San Francisco. "La pierna va bien, y mi salud siempre ha ido bien aunque no lo parezca". Y sí, alguna vez ha fingido estar enfermo: "Muchas veces. Anda que no me llevé hostias de pequeño por eso". Aunque aclara que, una vez que se crece, la salud deja de ser un juego: "Es algo a lo que le coges respeto, porque has estado jodido en los hospitales, has tenido un accidente y ya te gusta menos el chiste".

Además del humor y la reflexión también hubo hueco para la crítica: "Me pone enfermo que cada vez somos menos libres, y me preocupa más la reacción de la gente, que no hace absolutamente nada ante la injusticia. Me paso todo el día cabreado". El enfado dura poco.

Con El enfermo imaginario el Euskalduna abre su programación teatral de Aste Nagusia, mientras que la zarzuela vuelve mañana con La Gran Vía y Agua, azucarillos y aguardiente. Un dios salvaje, uno de los éxitos de la temporada, llega al coliseo bilbaíno el próximo miércoles.

El Euskalduna confía en poder acoger desde el día 20 el montaje de Arte, pese al cuadro de estrés por agotamiento que padece Luis Merlo y que ha obligado a suspender las actuaciones en San Sebastián.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de agosto de 2009