Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El feudo del BNG pide 20 años más

Allariz celebra el vigésimo aniversario de la revuelta que hizo alcalde a Quintana

Francisco García no quiere rituales. Ni siquiera oír hablar de aniversarios. El alcalde de Allariz se alineó ayer brevemente en el salón de plenos del ayuntamiento con su grupo de gobierno (BNG) y con algunos de los vecinos que entre agosto y noviembre de 1989 se encerraron en el consistorio y cambiaron el rumbo político del municipio, para dejar constancia de "la transformación" de la villa.

García, el teniente de alcalde del joven Anxo Quintana durante los años de la efervescencia alaricana, no quiere detenerse mucho en el pasado. Veinte años después del conflicto que forzó, por la determinación vecinal y el respaldo de un joven gobernador civil socialista, la renuncia de la hegemónica derecha, el regidor pide dos décadas más a sus vecinos. Ayer, de pie, alineados en el salón de plenos en el que mantuvieron 20 años atrás un encierro que forzó la dimisión del regidor del PP, el alcalde agradeció a los alaricanos la "generosidad de aquel verano del 89" y los conminó a que recojan el testigo para poner en marcha el nuevo proyecto para los próximos decenios.

El actual regidor, Francisco García, huye de la nostalgia y mira al futuro

Pide a los vecinos que confíen dos décadas más en el nacionalismo

En la presentación de los actos de Allariz 2020 que inevitablemente conmemorarán, desde el día 7, el nacimiento del "quintanismo" faltó Quintana. Su presencia está anunciada para el fin de fiesta: una cena popular que se celebrará el día 14 en el Campo da Barreira.

Pero el Gobierno local de Allariz busca la reinvención y no la vuelta de tuerca sobre el pasado. Una exposición fotográfica y una presentación de un libro sobre la "revuelta popular" serán las únicas nostalgias. Allariz 2020 está en blanco y el Gobierno local apela de nuevo a los vecinos para que escriban el programa. Desde septiembre a diciembre se elaborarán las conclusiones con las asociaciones, entidades y mesas sectoriales.

El BNG no quiere morir de éxito en su emblemático bastión que se ha resentido notablemente en las últimas convocatorias electorales. Mucho menos, de encastillamiento. Por eso, en esta reinvención el alcalde escapa de los simbolismos y del concepto de aniversario para pedir en cambio a sus casi 6.000 administrados una "reflexión" para valorar lo realizado.

A su lado, Luis Fernández -uno de los vecinos que se encerró en el consistorio aquel verano del 89, en protesta por el desastre ecológico y la ineficiencia de quien había permitido la muerte masiva de truchas que el 1 de agosto aparecieron flotando sobre las aguas del Arnoia- ya tiene lista su reflexión: "Cuando el pueblo quiere algo, algo consigue", señala.

Fernández, en plena madurez cuando participó en el conflicto, está ahora jubilado. "Me siento muy orgulloso de haber participado en la lucha", sentenció ayer abrazado al alcalde. "Fue posible", rubricó rotundo su intervención.

"Parece que fue ayer: aquí encerrado pasé los días más tristes de mi vida, porque nos iban a desalojar y había muchos niños, y personas mayores, éramos cientos, pero lo conseguimos", redunda en su recuerdo.

García aboga por seguir transformando el municipio. "Allariz es una obra colectiva que no se entendería sin la implicación de los vecinos y de los trabajadores que se esforzaron por conseguir lo que tenemos 20 años después", expresó ayer el agradecimiento a todas las personas que hicieron posible el cambio.

"Hay que ver cómo era el pueblo hace 20 años, una aldea sin servicios, abandonada, y cómo está ahora", comentan algunos veteranos mientras los turistas se pasean por el centro comercial abierto o se sientan en las terrazas del cuidado casco histórico.

"Mientras ellos quieran, seguirán gobernando porque el pueblo está con ellos", asevera Luis Fernández, quien se apresura a matizar que "una cosa es la Xunta y otra el Concello: aquí el PP no tiene nada que hacer; ya lo hizo en su momento y así nos fue". Acto seguido valora el "trabajo extraordinario" del regidor. "Quintana es un gran orador y desde luego seducía a la gente; pero García es un gran trabajador, desde el principio".

El alcalde, que evita hablar de aniversarios, se refiere a la conmemoración de la "transformación positiva" y enumera como logros de dos décadas de gobierno la "dinamización económica, las políticas de urbanismo y el desarrollo social". "En todo esto Allariz es una villa referente en Galicia", detalla. Y quiere que siga siéndolo.

El desastre ecológico en el río Arnoia fue el detonante del hartazgo vecinal. "El río era un estercolero, pero además no había gestión municipal por ningún lado, sólo caciquismo y prepotencia", comenta un histórico del movimiento vecinal. Como él, dos centenares de vecinos respaldaron entonces a los jóvenes concejales nacionalistas cuando, ante la decisión del alcalde popular de llamar a la policía para que abandonaran el consistorio en el que se le exigían explicaciones, decidieron ocuparlo.

Se quedaron 20 años en él. Ahora piden otros 20.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 2009