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Entrevista:CARLES NAVAL | Delegado del FC Barcelona | VIENE DE PRIMERA PÁGINA... EL BARÇA GANA EL 'TRIPLETE'

"Guardiola piensa dormido"

- El 28 de mayo, el Barça celebró en las calles de Barcelona los tres títulos de la temporada: Liga, Copa y Champions.

Carles Naval (Lleida, 1955) ejerce como delegado del primer equipo del Barcelona desde 1986. Llegó al club en 1972, cuando el Barça creó dos equipos de alevines como base de la pirámide formativa, y le contrataron para tramitar la burocracia: invitar a los niños para las pruebas, comunicar sus resultados y, confeccionados los equipos, encargarse de las fichas, los horarios y las actas de los partidos. Tres años más tarde se fue a la mili, a Valencia. Al volver, no había faena para él en La Masía, así que se colocó en una empresa metalúrgica. En 1980, dos años después, le ofrecieron hacerse cargo administrativamente de los equipos juveniles. Aceptó, firmó y siguió como socio, el número 9.043. "Si trabajas para el Barcelona lo mínimo es que seas socio", se justifica Naval, testigo de excepción del día a día del primer equipo desde 1986 -"la temporada del Motín del Hesperia", matiza- y, por descontado, del histórico triplete conseguido la temporada pasada (Liga, Copa y Liga de Campeones). "Gano la Intercontinental en diciembre y lo dejo", bromea desde que tocó su tercera Copa de Europa en Roma. Como en Londres (1992) y París (2006), el trofeo durmió en su habitación del hotel.

"Pep me abrazó y me dijo tras el 'triplete': Es muy bonito hacer feliz a la gente"

Dice Guardiola, el técnico azulgrana, que si Naval no existiera, habría sido necesario inventarlo. Casado con Anna y padre de dos hijos, se le reconoce como un tipo tan tranquilo que puede parecer frío, cuando es de lo más cariñoso, tremendamente sincero, fiel, extremadamente profesional y dueño de una memoria prodigiosa, además de una ejemplar capacidad de trabajo e improvisación. De aspecto bonachón, ha despachado cada día con todos los entrenadores que han pasado por el Camp Nou los últimos 23 años, desde Luis a Guardiola, pasando por Cruyff, Robson, Van Gaal, Serra Ferrer, Rexach, Antic y Rijkaard. Todos le respetan por igual, porque de su boca nunca salió una indiscreción.

Naval conoció a Guardiola antes como jugador que como jefe. "Tuvo suerte de que Milla se peleara con Cruyff", recuerda sobre la llegada de aquel crío delgaducho al primer equipo. "Pero estoy convencido de que hubiera llegado igualmente, porque era muy bueno". Ni por esas reconoce al actual entrenador como un tipo afortunado: "Diría que Pep se trabaja la suerte. No se sienta y espera que llegue el golpe, Pep lo provoca, lo busca". ¿Cómo? "Trabajando mucho. Si algo ha hecho este equipo para ganar tres títulos es trabajar mucho, mucho". Le da un sorbo al café y añade: "Pero lo mejor es que Pep piensa mucho", dice. "Y no es fácil saber qué barrunta, su cabeza no para". Por eso, cuando toma una decisión, ya le ha dado mil vueltas. "Le estás explicando a qué hora sale un avión y él te mira, pero tienes la sensación de que no te escucha. Te atiende, pero le está dando vueltas a quién pondrá de lateral el domingo. Pep piensa incluso dormido. Ya era así de futbolista, pensaba más que corría".

Naval reconoce tener un afecto especial por el que ahora es su jefe, al que considera, por encima de todo, como alguien "muy valiente y muy trabajador". No duda: "El primer culpable de ganar los tres títulos es Guardiola, no busques más". A partir de ahí, añade el talento de los jugadores, pero matiza: "Si tienes talento y no trabajas, no ganas". Le cuesta entrar en comparaciones entre Guardiola y otros entrenadores, pero al final, da razón: "Tácticamente trabaja con orden y método, de forma parecida a Van Gaal; se parece a Cruyff en la valentía, la intuición y su cercanía con los jugadores. Y a Charly, en la intuición. Pep no tiene miedo de tomar una decisión, por extraña que pueda parecer, si está convencido de que sirve para el equipo".

Naval dice que durante el año le ha visto pocas veces preocupado: "Un par y por cuestiones humanas". Aunque no lo desvela, se refiere a la intranquilidad que generó la enfermedad del padre de un jugador y los problemas matrimoniales de otro. Eso sí, le ha visto emocionarse, especialmente tras el 2-6 del Bernabéu y durante la celebración del triplete en el Camp Nou, que dejó para el recuerdo una imagen en la que Pep, a la espalda de Naval, se abraza al cuello y le habla al oído: "Me preguntó si era consciente de lo feliz que habíamos hecho a tanta gente. Me dijo: 'Carles, es muy bonito hacer feliz a la gente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de agosto de 2009