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Christian Lacroix pelea por mantener viva su firma de lujo

El diseñador negocia con el Gobierno un plan para evitar la suspensión de pagos

Christian Lacroix no está dispuesto a renunciar a sus coloridas creaciones. El diseñador se presenta como el principal salvador de su lujosa marca con más de 20 años de historia, que es propiedad desde 2005 del grupo estadounidense Falic y que el pasado mes de mayo se declaró en suspensión de pagos.

Lacroix, con el apoyo financiero del grupo italiano Borletti, ha presentado esta semana una oferta de compra, que cuenta con el apoyo del Gobierno francés. El diseñador quiere rescatar una firma de gran prestigio internacional, pero con pérdidas multimillonarias.

"Me siento al fin listo para llevar a cabo todo lo que quedó aparcado en el pasado y, en cualquier caso, animado por la idea de continuar trabajando", explicó el diseñador, sonriente y sorprendido por la atención que despierta el futuro de su marca, tras reunirse el martes por la tarde con el ministro francés de Industria, Christian Estrosi.

Lacroix se mostró, además, emocionado por el apoyo recibido tanto por personalidades (el ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand), como por la gente de la calle que, según cuenta, le dice: "¡ánimo!".

El diseñador fundó su firma de moda en 1987 con el respaldo del magnate del lujo Bernard Arnault, presidente de LVMH. Los malos resultados financieros de la casa llevaron a Arnault a desprenderse de ella. El grupo estadounidense Falic, especializado en duty free, se quedó con la marca para la que diseñó grandes planes de expansión. Sin embargo, tras registrar unas pérdidas de 10 millones de euros en 2008, Christian Lacroix tuvo que declararse en suspensión de pagos el pasado mes de mayo, y su futuro se quedó en el aire.

A principios de julio, el diseñador reunió a fieles admiradores y protagonizó un emotivo desfile en la semana de la moda de París con sabor a despedida, realizado con restos de telas de la casa.

El modisto acabó rodeado por las maniquíes que desfilaron de forma gratuita y recibió los aplausos del público de la sala puesto en pie. Entonces, pocos imaginaban que el creador preparaba el asalto para recuperar el control de la firma con el apoyo del financiero italiano Maurizio Borletti, principal accionista de los grandes almacenes La Rinascente y Printemps.

Finalmente, será el tribunal comercial de París quien deberá decidir después del verano si la casa se acoge al plan de salvamento de Falic, que contempla la suspensión del 90% de los empleos.

Lacroix, que deberá perfilar los detalles de su oferta desde ahora a finales de agosto, contempla con dejar de lado -"de momento"- el prêt-à-porter para centrarse en "la gama alta imaginando productos que puedan situarse entre la alta costura y el prêt-à-porter de lujo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de julio de 2009