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Los horneros de Real de Gandia no tenían contrato

Jornadas de más de 10 horas por 800 euros al mes

Los empresarios dueños de la panificadora de Real de Gandia (Valencia) donde el pasado mes de mayo un operario de origen boliviano, Franns Rilles, perdió un brazo en accidente laboral tenían a todos sus trabajadores sin contrato, según corroboró ayer uno de los empleados que declaró como testigo ante el juzgado de primera instancia número 6 de Gandia que instruye el caso.

A la salida del juzgado, el trabajador manifestó que en la fábrica trabajaban de continuo tres personas, todas de origen boliviano. "Se han dicho muchas cosas que son exageraciones", comentó en referencia a la repercusión mediática de la noticia. El trabajador aseguró que los propios empleados se organizaban el trabajo. "Según a la hora que llegábamos y los pedidos, trabajábamos unas horas u otras", señaló. Ahora bien, reconoció que llegaban a realizar jornadas de más de diez horas, por un salario mensual de unos 800 euros. Ninguno tenía contrato.

Cuando Franns perdió el brazo se encontraba solo en la panificadora

En su caso, se encontraba ilegal en la empresa desde hacía dos años. A pesar de ello, este empleado no quiso arremeter contra los empresarios. "Este mismo mes de julio me iban a hacer contrato", señaló. En estos momentos la panificadora se encuentra inactiva.

Respecto a las circunstancias que rodearon al accidente que sufrió Rilles, el trabajador no quiso pronunciarse. "Sé lo que he leído en la prensa y lo que me han contado", aseguró. En el momento del incidente no se encontraba en la empresa. Llegó poco después, cuando la Guardia Civil realizaba las pesquisas pertinentes y clausuraba la máquina amasadora que cortó el brazo a Rilles, aseguró ayer. Según su versión, cuando se produjeron los hechos en la fábrica sólo se encontraban Franns Rilles y otro compañero que "tampoco vio cómo se produjo el accidente porque en ese momento había ido a por las notas de pedidos". "No entiendo cómo le agarró el brazo", señalaba ayer.

La máquina amasadora donde sufrió el accidente disponía de un botón que permitía pararla de inmediato si había algún problema. "Él se ocupaba de esa máquina, no sé como se pudo producir el accidente", aseguró.

Hoy está previsto que testifique ante el juez otro de los trabajadores de la panificadora, que estaba en la empresa en el momento del incidente. El juez ha citado también a declarar al guardia jurado que hacía el turno de noche en el hospital de Gandia, donde Rilles ingresó de urgencias tras el accidente.

Su testimonio es importante para aclarar si hubo o no omisión de auxilio por parte de los empresarios, como mantiene el trabajador. Rilles asegura que uno de los dueños de la panificadora le abandonó antes de llegar al centro sanitario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de julio de 2009