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A FLOTE

La salud no entiende de crisis

Si hay algún sector que se mantiene inmune a la generalizada caída de ventas originada por la recesión económica, éste es el de los productos relacionados con la salud. Porque la salud no entiende de crisis, según está constatando la distribuidora farmacéutica Intersan. Del amplio catálogo que la compañía ofrece a más de 4.000 farmacias españolas, los productos sanitarios no han visto interrumpido su habitual ritmo ascendente de ventas. Al contrario de lo que está ocurriendo con otros productos que distribuye Intersan, como los cosméticos, que se venden el 13% menos que hace un año, ya que el consumidor prescinde de ellos cuando se impone el ahorro.

Si la división sanitaria es la que aporta hoy mayores beneficios a la empresa, hay que potenciarla. Intersan lo hace apostando por la innovación, incorporando a su catálogo productos "revolucionarios". El último es un nuevo dispositivo contra un mal tan común como difícil de atajar: las cefaleas y las migrañas. Cefaly, éste es su nombre comercial, es una diadema que se coloca en la frente y que, gracias a un electrodo, emite impulsos eléctricos que reducen la intensidad y la duración del dolor de cabeza.

A través de un acuerdo con la empresa belga STX -dirigida por el neurólogo Pierre Rigaux, quien se ha hecho famoso por haber ideado un cojín especial para que el piloto que quedó parapléjico Isidre Esteve pueda correr en competiciones largas como el Dakar sin llagarse el cuerpo-, Intersan ha obtenido la licencia para vender en exclusiva en España este prometedor tratamiento contra el dolor de cabeza.

Nacida en Barcelona en el año 1944, la empresa Intersan ha crecido, sin haber perdido el carácter familiar, gracias a la firma de acuerdos con laboratorios internacionales para vender en exclusiva en España productos innovadores relacionados con la salud y la cosmética. El primer tensiómetro (un aparato para que el paciente pueda medirse la tensión arterial en casa) y el termómetro digital llegaron a España de la mano de Intersan, según explica el director de la compañía, Jordi Vives. Su padre, el fundador, le cedió las riendas en 1975.

De espíritu inquieto y emprendedor, Vives no tardó en reconducir la actividad de la empresa para facilitar su crecimiento. Sin abandonar la fabricación y distribución de productos ortopédicos -actividad originaria de la compañía, que hoy se mantiene en una fábrica de Lleida aunque supone una parte minoritaria del negocio-, Intersan vio un nicho de mercado en los pañales para adultos cuando este producto prácticamente no se vendía en España. "En 2004 abandonamos este mercado porque, a pesar de que nos permitió aumentar la facturación, el margen de negocio era pequeño", recuerda Vives.

Tentado por el sector cosmético, Vives recorrió ferias internacionales en busca de productos innovadores para introducir en el mercado español. Hoy distribuye en farmacias más de 2.000 productos sanitarios y cosméticos y factura 7 millones, (frente a los 3,5 millones de 2003). El crecimiento obligó a la compañía a trasladar hace un año las antiguas instalaciones de la calle de la Indústria de Barcelona a una nave de 3.000 metros cuadrados en Polinyà (Vallès Occidental), con una inversión de 3,8 millones de euros. Es una nueva sede desde la que Vives sigue, como siempre, atento a las últimas novedades que se lanzan en el extranjero. "Si por miedo a la crisis dejamos de viajar y no aportamos novedades, las farmacias dejarán de confiar en nosotros", sentencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de julio de 2009