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Burla a la prohibición de mariscar

Pescadores, comerciantes y consumidores ignoran la orden de la Junta que impide capturar marisco en casi todo el litoral de Huelva por una toxina

La orden que prohíbe capturar bivalvos, especialmente de coquinas, en el litoral onubense es burlada de forma sistemática. A pesar de la existencia "elevada" de la toxina D.S.P. (causada por las algas) en los moluscos y las continuas advertencias de la Delegación de Agricultura y Pesca, los mariscadores siguen faenando, los comerciantes vendiendo y los consumidores comprando.

La lonja de Punta Umbría, una de las más concurridas de Huelva, estaba cerrada el jueves por la celebración de la Virgen del Carmen. Pero eso no impide que la venta ambulante de marisco se multiplique en cada esquina. Decenas de comerciantes ofrecen todo tipo de moluscos, sobre todo almejas, chirlas y coquinas. Los cientos de turistas y vecinos de la localidad costera compran sin temor. Los precios oscilan de ocho a 12 euros el kilo. Los vendedores coinciden en que sus coquinas están "sanas completamente" y que "las prohibiciones son en Matalascañas y por ahí".

"Más vale que los resturantes compren el marisco en la zona habilitada"

La delegada de Agricultura y Pesca, Esperanza Cortés, advierte del peligro de ingerir la toxina D.S.P. Su consumo puede causar gastroenteritis, indigestión, diarrea y vómitos. Las personas más vulnerables son las embarazadas, niños y personas con las defensas mermadas o baja hidratación.

Y la costa contaminada se sigue extendiendo. La prohibición afecta ya a Punta Umbría, Mazagón, el área marítima de Doñana y, desde ayer, Isla Canela. De esa mantera, la única franja abierta al marisqueo se localiza en El Rompido. "Tenemos casi todo el litoral cerrado", reconoce la delegada. En Mazagón, puntualiza, "es el único lugar donde las coquinas no están infectadas, pero el resto del marisco sí".

En la playa de La Antilla, perteneciente al término municipal de Lepe, el sábado a mediodía, los restaurantes del paseo marítimo ofrecían chirlas. Gratis.

Es uno de los bivalvos prohibido, pero las preguntas sobre una posible contaminación enfada a los dueños y molesta a los clientes. "Esto está bueno, ¿no ves?", se indigna un turista de Cáceres. "Más vale que los restaurantes estén adquiriendo el marisco de la zona habilitada", advierte la delegada.

En Punta Umbría, José S., de 63 años, había cogido varios kilos de coquinas en la madrugada del viernes. Ilegalmente. Tras explicar el método de captura (con un acero atado a la cintura, un rastro y un palo) asegura "conocer perfectamente" cuando el molusco está contaminado o no. "Mira qué limpias", afirma. Desde Agricultura y Pesca recuerdan la ilegalidad de estas tiendas improvisadas: "Digan lo que digan, la toxina no se ve a primera vista ni siquiera por un biólogo. Hay que hacer los correspondientes análisis".

El sábado llegaron más de diez personas, sobre todo niños, al Centro de Salud de La Antilla. Todos en la misma mañana. Diagnóstico: gastroenteritis, "con vómitos y diarrea", informa la responsable de Urgencias.

La delegada de Agricultura y Pesca insiste en que "toda la venta ambulante es ilegal" y recuerda las sanciones por este incumplimiento: de 301 euros a 60.000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de julio de 2009