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Crítica:

Un poeta que también escribía prosa

Hay quien prefiere definir a Borges por lo que no fue, resumirlo diciendo que no escribió una novela y que no le dieron el Premio Nobel, pero otros preferimos señalar lo que fue por encima de todo: un cuentista notable y un poeta excepcional. Esta nueva aparición de su obra poética completa recuerda la perfección de sus mejores versos y su dominio de la rima, una habilidad que no consiste en imitar a los clásicos sino en vulnerar las leyes del tiempo y el idioma hasta ser capaz de volver moderno un soneto, por ejemplo. Borges lo hizo como muy pocos poetas del siglo XX.

Su mundo, a base de ser tan personal, se hizo pequeño y reconocible; por eso un texto de Borges, sea del género que sea, resulta fácil de identificar, por la doble fortaleza de su estilo y de sus obsesiones. Todo ello favorece a su poesía, que es donde su oficio de constructor de miniaturas se expresa con más naturalidad. Si digo a continuación que, en realidad, Borges era un poeta que también escribía prosa, es posible que algunos se lleven las manos a la cabeza; pero ahí lo tienen, ya está hecho, y lo voy a mantener. Libros como El otro, el mismo o como los dos últimos que publicó, Los conjurados y La cifra, reducen su enorme cultura a un espacio tan escueto que demuestran el modo en que lograba el mayor triunfo que puede conseguir un poeta, que es el de vulnerar las leyes del tamaño para guardar lo inabarcable en lo diminuto: una selva cabe en un octosílabo y toda una vida en catorce endecasílabos: "Ya no seré feliz. Tal vez no importa. / Hay tantas otras cosas en el mundo; / un instante cualquiera es más profundo / y diverso que el mar. La vida es corta / y aunque las horas son tan largas, una / oscura maravilla nos acecha, / la muerte, ese otro mar, esa otra flecha / que nos libra del sol y de la luna / y del amor. La dicha que me diste / y me quitaste debe ser borrada; / lo que era todo tiene que ser nada. / Sólo me queda el goce de estar triste, / esa vana costumbre que me inclina / al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina". No se puede decir más con menos, y ésa es la definición de la poesía más exigente.

Poesía completa

Jorge Luis Borges

Destino. Barcelona, 2009

632 páginas. 23 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de julio de 2009

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