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ETA destroza con una bomba una sede del PSE

Un testigo vio a un encapuchado dejar el artefacto en el local de Durango

A las doce de la noche, cinco minutos después de que estallara la potente bomba colocada por un etarra en la sede de los socialistas en Durango (Vizcaya), aún olía a gas en toda la zona. No había heridos, pero la deflagración había dañado seriamente la Casa del Pueblo en el citado municipio vizcaíno. "La explosión ha sido enorme, muy fuerte", relataban algunos de los casi 40 vecinos desalojados que no ocultaban su enfado.

Una hora más tarde, la Ertzaintza (policía vasca) mantenía el cordón policial, mientras los bomberos se disponían a comprobar el estado de una conducción de gas que había resultado afectada por la explosión. Los técnicos intentaban cerrar el paso de la conducción de gas que había reventado, según precisaron fuentes municipales. La bomba ocasionó también daños en un portal contiguo a la sede, ubicada en la calle Astxiki.

La alcaldesa de Durango, Aitziber Irigoras, del PNV, condenó el atentado y habló sin tapujos de "indignidad". En la calle, las casi 40 personas desalojadas mostraban también su enfado por la noche que se les avecinaba.

La secuencia del atentado se inició pasadas las once de la noche, cuando un vecino de la localidad pudo ver como una persona encapuchada dejaba una bolsa de plástico negro en la parte exterior trasera de la Casa del Pueblo de Durango, según fuentes policiales. Ante la sospecha de que pudiera tratarse de una bomba, el vecino comunicó sus sospechas a la Policía Municipal. Una patrulla de agentes locales dio parte a la Ertzaintza sobre las 11.10. La policía vasca acordonó de inmediato la zona y desalojó los inmuebles adyacentes. Los desactivadores desplegaron el robot para intentar neutralizar el artefacto, pero la bomba estalló antes.

Durango está en el corazón de la comarca vizcaína del Duranguesado y tiene 27.000 habitantes. El anterior atentado de ETA en Durango fue el 24 de agosto de 2007, cuando hizo estallar un coche bomba frente a la casa cuartel de la Guardia Civil. Hirió a dos agentes y causó importantes daños materiales. Hasta el lugar del atentado se trasladó el consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares.

La policía sospecha que un terrorista de ETA, presumiblemente un legal (sin fichar) de la estructura que la banda armada mantiene activa en Vizcaya, colocó ayer el artefacto explosivo. La policía atribuye también a legales el asesinato del inspector y mando antiterrorista del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) Eduardo Puelles, asesinado con una bomba lapa el pasado 19 de junio en un barrio de Arrigorriaga (Vizcaya).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de julio de 2009