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Entrevista:JUAN CARLOS FERRERO | Cuartofinalista | Wimbledon

"Me ha ayudado la ambición de querer ser más"

Juan Carlos Ferrero (Ontinyent, Valencia; 1980) habla tras sus gafas surferas en un jardín de Wimbledon. El número 70 del mundo juega hoy contra el británico Andy Murray, el tres, en la pista central y con la grada como enemigo. Es dudoso que eso le impresione. Un ejemplo. Hubo un tiempo en que Lleyton Hewitt y él debieron de ser irreconciliables. Los dos se enfrentaron en la final de la Copa Davis de 2003, ganada por Australia pese a Ferrero, que forzó la quinta manga sobre hierba, una proeza. Hoy, el español se ríe cuando le preguntan si su casa está en tierra de brujas -"no tengo supersticiones"-, pero sabe que la magia flota por el circuito: Hewitt se entrenó con él al llegar a Londres, ambos están en los cuartos de final y, visto el resultado, Rusty no quiere cambiar de compañero. Todos los días pide prepararse con Ferrero.

"El peor momento fue estar cerca del puesto 100, lesionado y sin poder jugar"

"Murray me ganó en Queen's. Pero ahora tengo más confianza y él más presión"

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Pregunta. ¿Qué va a pasar con la persona que decidió invitarle a Wimbledon si elimina a Murray?

Respuesta. Pues está clarísimo que no estarán muy contentos con él. Me sorprendió que me invitaran. Pensé en todos los tenistas británicos, en toda la gente que hay... Pero aquí siempre me han tratado muy bien. Por ahí tenía algún pensamiento de que me invitasen.

P. ¿Desaparecen muchos amigos cuando se deja de ganar?

R. Sí, por supuesto que sí. Está clarísimo. Pero pasa con todo: cuando te hallas muy arriba, el mundo está muy pendiente, eres muy importante; cuando te hallas tan abajo, la gente no está tan pendiente, no eres tan importante. Es ley de vida. Las cosas son así y así serán siempre. No me afecta. Cuando las cosas vienen mal, hay que aceptarlas. Y se aceptan. A veces tienes tus momentos malos y tus momentos peores. Hay que aceptarlos.

P. Hace dos semanas perdió contra Murray en Queen's, en las semifinales: 2-6 y 4-6.

R. No jugué al ciento por ciento. Tenía molestias en una cadera. No pude moverme bien. Los dos tenemos ahora más partidos sobre hierba, un poquito más de experiencia, y a mí me viene mejor. Estoy jugando incluso mejor que en Queen's, con más confianza, y él, aquí, tiene un poquito más de presión. Ojalá que la acuse.

P. Hewitt se alimenta de la animosidad del público. ¿Y usted?

R. Va a ser un escenario en contra, con todo el público aplaudiéndole. Ya he vivido muchos momentos así. Uno se tiene que crecer ante esas adversidades porque, si te quedas más bajito y más bajito, al final no eres nada dentro de la pista. Contra todo el mundo, hay que crecerse.

P. Juega muy bien sobre hierba. ¿Por qué?

R. Siempre fui un jugador de timing, siempre he tocado bien la bola. En la hierba es muy importante empalar bien la pelota, moverse, y yo me adapto muy bien porque me gusta jugar agresivo, que es lo que hay que hacer.

P. ¿Le habría gustado ser menos exigente consigo mismo?

R. Ser tan perfeccionista me hace intentar hacer las cosas cada vez mejor. La conciencia no me deja dar sólo el 80%. Tengo que dar el ciento por ciento cada vez. En ese sentido, estoy contento de haber sido así. La ambición de siempre querer ser más me ha ayudado.

P. ¿Cómo se ven las cosas fuera de los 100 mejores?

R. Apenas lo he estado. Se ven muy lejos, más lejos de lo que yo realmente creo que es mi nivel. Se ven cuesta arriba porque, estando tan atrás, hay que hacer mucho y bien para volver a estar arriba.

P. ¿Ha sido ése el peor momento?

R. Ha habido otros: estar cerca del 100, lesionado y sin poder jugar. Esa situación es aún peor.

P. ¿Y la de su juego? Los jóvenes de ahora son gigantes...

R. ¡Es que eso es así! ¡No se puede cambiar! La gente es muy grande, pero no creo que peguen mucho más fuerte que yo. En ese sentido, siempre me he mantenido bastante bien. Fernando González (número diez, al que ganó en la tercera ronda) es uno de los tipos que más fuerte le pegan y también es de mi época. La gente ha mejorado muchísimo a nivel físico, es muy grande... La genética ha mejorado.

P. Y usted siempre fue El Mosquito. ¿Se sigue sintiendo identificado?

R. La verdad es que no. Eso es de cuando era muy pequeño. Ahora, cuando tienes ya casi 30 años, queda un poco... No me identifico.

P. ¿Cuánto influye la mentalidad en el éxito?

R. La mente lo es prácticamente todo. Estar bien mentalmente te salva. Si empiezas a quejarte, a decirte que te van mal las cosas... Yo siempre pienso que en un partido es casi imposible que todo te vaya perfecto. Habrá inconvenientes. El otro también juega. Si se entra pensando que siempre habrá adversidades, estás preparado.

P. ¿Se ha llegado a sentir inseguro en la pista?

R. Inseguro, no. Con falta de confianza, sí.

P. Posee usted un hotel, una academia y un torneo de tenis. ¿Ha distraído el empresario al tenista?

R. En absoluto. Gente de mi confianza está metida en esto. Yo sé cómo va todo, pero estoy mucho más pendiente de lo mío.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 2009