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ENERGÍA NUCLEAR

El átomo reza a los tipos de interés

Dividir el átomo no sale barato. Pero la energía nuclear es la mejor esperanza de EE UU para reducir significativamente las emisiones de carbono antes de 2030. Por eso tienen sentido los 18.500 millones de dólares en garantías de financiación concedidos por el Departamento de Energía para centrales nucleares. Los activistas en contra del calentamiento planetario deberían también desear que los tipos de interés reales se mantengan bajos.

La energía nuclear representa ya el 21% de la actual generación de electricidad en EE UU. Ampliar ese porcentaje, aunque sea moderadamente, podría resolver la necesidad a corto plazo de energía no emisora de dióxido de carbono. En cambio, en las actuales proyecciones, la generación de energía solar y eólica sólo representa un pequeño porcentaje de capacidad generadora para 2030, aunque la tecnología solar avanza con suficiente rapidez como para suponer para entonces un impacto marginal decente.

Además, la necesidad de nueva capacidad generadora podría aumentar enormemente si el sector automovilístico de EE UU se decanta de manera significativa por los coches eléctricos. Sin embargo, en la actualidad se prevé que la capacidad generadora de EE UU aumente 64 GW en los próximos cuatro años, un 1,6% anual.

EE UU no ha construido ninguna central nuclear desde 1977. Los nuevos proyectos no sólo se paralizaron por el accidente de Three Mile Island en 1979, sino también por los elevados tipos de interés en la década de 1980. Pero suponiendo que las centrales nucleares vuelvan a ponerse en marcha, harían falta hasta 30 de los más recientes reactores Westinghouse de 1,15 GW para aportar la mitad del aumento de capacidad previsto para 2012.

El problema es que la energía nuclear supone una inversión inicial mucho mayor que las centrales de carbón, de gasoil o de gas, aunque los costes de mantenimiento disminuyen durante la explotación. El coste actual de una central de 1,15 GW se calcula aproximadamente en 7.000 millones de dólares. Treinta centrales costarían en total más de 200.000 millones de dólares. La construcción a tal escala podría reducir el coste, pero también podría chocar con obstáculos medioambientales que lo hicieran subir de nuevo.

Los costes de la inversión hacen que los tipos de interés importen realmente. Un aumento del 3% al 5% en el coste real de una financiación mediante endeudamiento a 15 años en una central de 7.000 millones de dólares aumenta el coste de ésta unos 2.100 millones, mientras que un retraso de un año en la construcción supone otros 350 millones más. Una subvención estatal ayuda; pero un gran programa nuclear sólo se hará realidad si el coste de la inversión se mantiene bajo. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de junio de 2009