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Televisión

El 'prime time' en sus manos

Las cadenas confían en las miniseries históricas o inspiradas en casos reales

En dosis pequeñas pero altamente concentradas. Los telefilmes y las miniseries se han convertido en la última tendencia, hasta el punto de que las cadenas han dejado el prime time en sus manos. En España, allá por los años setenta y ochenta se hicieron muy populares las TV movies o películas para televisión, preferentemente estadounidenses y basadas en hechos reales con tramas que hacían hincapié en historias truculentas: alcoholismo, violencia en las aulas, secuestros, crímenes sin resolver, enfermos terminales...

Aquella fiebre terminó y los telefilmes pasaron a tener una presencia casi residual en las televisiones nacionales. No así en las autonómicas, -con la catalana TV-3 a la cabeza- donde son un modelo de negocio que lleva tiempo desarrollándose. En 1999, la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión (ATV) instauró el Premio Pilar Miró de guión de películas para televisión con el fin de estimular la labor de creación. Fue un interesante primer paso, y aunque no se llegaron a producir ni a rodar la mayoría, sí empezó a gestarse un tejido industrial. En 2002, por ejemplo, Antena 3 estrenó con notable seguimiento Padre Coraje. Benito Zambrano (Solas) recogía en aquella miniserie el vía crucis de un padre (Juan Diego) por encontrar al asesino de su hijo.

La flexibilidad del formato facilita afrontar todo tipo de temas

La Ley de Cine permite dedicar la inversión obligatoria a telefilmes

Pero es ahora cuando viven un auténtico auge, y con unos índices de audiencia sorprendentes. Y, si no, que se lo pregunten a TVE. En febrero pasado, la cadena pública y Antena 3 vivieron un particular duelo con dos miniseries inspiradas en la intentona golpista de Tejero. 23-F, el día más difícil del Rey (La Primera) ganó por goleada. Con una media de 6.491.000 espectadores (31,5% de cuota), logró cinco millones más que 23-F, historia de una traición, que atrajo a 1.541.000 personas (7,6%). Se alzaba con el título de la miniserie más seguida de la historia. En esta clasificación, El castigo, dirigida por Daniel Calparsoro y emitida por Antena 3 en diciembre pasado, ocupa el segundo puesto.

David Martínez, director de Ficción de TVE, reconoce que el éxito de 23-F y El castigo ha disparado el interés por las miniseries. Para Mercedes Gamero, directora de Antena 3 Films y Producción Ajena, este auge es "la evolución lógica" de la ficción. La directiva señala que su cadena se comprometió en 2008 a ofrecer seis miniseries y este año cuentan ya con otros seis proyectos en cartera. "Ya no se ven como flor de un día", añade. "Lo fundamental es fidelizar al espectador, que sepa que el formato tiene una periodicidad", dice.

Otra de las razones de este reverdecimiento viene propiciada por la Ley de Cine, que obliga a las televisiones nacionales y autonómicas a invertir en cine europeo el 5% de sus ingresos anuales. Y aquí se incluyen películas y cortos, pero también telefilmes. Sin embargo, es frecuente que las enormes inversiones destinadas a los largometrajes no se vean refrendadas por el éxito comercial. Por eso, los operadores han visto en las miniseries una forma rentable de cumplir la ley, y además "con repercusión", según Pepa Sánchez-Biedma, directora de Ficción de Telecinco. Ella explica con pesar que "el cine no está en su mejor momento", y añade: "Lo contrario que ocurre con los telefilmes que, además, ofrecen la posibilidad de plasmar en pocos capítulos historias cercanas y reconocibles".

La causa es que el formato es tan versátil que admite todos los trazados argumentales posibles. Martínez explica que TVE sigue "dos líneas claras". Por un lado, casos basados en sucesos recientes que alcanzaron gran notoriedad y por otro, hechos que recrean grandes momentos de la historia de España. Ojo por ojo, ambientada en la Barcelona de los años veinte u Operación jaque, sobre la liberación de la política colombiana Ingrid Betancourt son algunos de los próximos estrenos de TVE. Antena 3, por su parte, apuesta por una "oferta variada, asociada también a casos verídicos", en palabras de Gamero. La cadena privada prepara la miniserie Un burka por amor, a partir del libro del mismo nombre de Reyes Monforte, y otra sobre el ex presidente de Gobierno Adolfo Suárez. Por último, Telecinco se decanta por la actualidad y la acción. A una producción sobre el torero Francisco Rivera Paquirri, se suman tres thrillers psicológicos, dirigidos por Calparsoro.

Los directivos también destacan "la buena factura" de los telefilmes actuales, ya que de la inicial timidez presupuestaria de las cadenas se ha pasado a fondos que oscilan entre 1,2 y 1,5 millones de euros por miniserie de dos episodios, lo que se traduce también en directores y repartos de envergadura. Así, actores tan conocidos como Manuel Alexandre, Lluís Homar, Juan Luis Galiardo, Emilio Gutiérrez Caba o Luisa Martín y realizadores como los ya citados Zambrano y Calparsoro o Daniel Planell han puesto su talento al servicio de un formato en horas altas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de junio de 2009