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Análisis:Econonía global | Coyuntura nacional

Nuevas previsiones para 2009-2010

Conocida la Contabilidad Nacional del primer trimestre, procede revisar las previsiones para lo que resta del año y del próximo. En esta ocasión vuelve a ser especialmente necesario porque los datos contables se han alejado notablemente de lo esperado. Cuando hicimos en Funcas este ejercicio en febrero, tras publicarse la contabilidad del cuarto trimestre de 2008, la previsión resultante para el primero de 2009 daba una caída del PIB del 1,3% respecto al trimestre precedente, seis décimas menos de lo que al final ha estimado la Contabilidad Nacional. Ello significa que, aunque mantuviéramos inalteradas las previsiones a partir del segundo trimestre, automáticamente el crecimiento medio anual para 2009 resultaría seis décimas inferior al previsto en febrero. Ésta es la causa principal, por tanto, de que en Funcas hayamos recortado a la baja los crecimientos previstos para 2009 y 2010, y no tanto que veamos el futuro significativamente peor que en febrero. Los indicadores de demanda, producción y empleo muestran un suelo en sus tasas de variación en los últimos meses, lo que se traducirá probablemente en que los analistas no tengamos que llevar a cabo más revisiones a la baja, a no ser que éstas vengan obligadas por revisiones de la Contabilidad Nacional, que normalmente se hacen en agosto.

El valor añadido de la industria es el que registra mayor caída, seguido de la construcción

El déficit público y el paro serán la pesada herencia que dejará la crisis para años venideros

Las nuevas previsiones apuntan a una caída del PIB en 2009 del 3,8%, ocho décimas más de lo estimado en febrero [gráfico superior izquierdo]. Todos los agregados de la demanda sufren recortes importantes, a excepción del gasto público, siendo los más destacables los del consumo de los hogares y la inversión en equipo de las empresas. La aportación de la demanda nacional baja a -6,2 puntos porcentuales (pp), 1,5 pp más negativa que en febrero. Los mayores recortes se producen, sin embargo, en los intercambios con el exterior, con caídas superiores al 20%. Pero los de las importaciones superan a los de las exportaciones, lo que se traduce en una mejora de la aportación del saldo exterior al crecimiento del PIB, hasta 2,4 pp [gráfico superior derecho]. Esta composición del crecimiento marca notables diferencias con el resto de países europeos, pues en éstos, aunque se prevean mayores caídas del PIB, es consecuencia de la aportación negativa del saldo exterior tras el hundimiento del comercio internacional. En cuanto al desglose del PIB por el lado de la oferta, las diferencias entre los sectores son notables: la mayor caída (-12,3%) se contempla para el valor añadido de la industria manufacturera, seguida por la construcción (-7,7%) y los servicios de mercado (-2,3%).

El perfil trimestral de estas previsiones muestra tasas negativas durante todo este año para el PIB, aunque decrecientes. No prevemos una tasa trimestral positiva hasta el tercer trimestre de 2010. Por ello, el crecimiento medio anual de este último año seguirá siendo negativo, -1,2%.

A partir del comportamiento del PIB se esperan caídas del empleo del 6,5% y 2,9% para 2009 y 2010, respectivamente. A pesar de que se contempla una fuerte desaceleración en el crecimiento de la población activa, esta caída del empleo se traduce en una tasa de paro creciente en ese periodo, hasta alcanzar el 21,5% en el último trimestre de 2010 [gráfico inferior izquierdo].

La tasa de ahorro de las familias y de las empresas proseguirá su tendencia al alza, aunque ello será contrarrestado por el descenso del ahorro público, de forma que el ahorro nacional total apenas sufrirá variaciones. En cambio, la tasa de inversión se reducirá algo más de 6 pp del PIB entre los dos años. La diferencia entre ambos flujos, que es el déficit por cuenta corriente frente al exterior, pasará así de un máximo histórico del -10,1% del PIB en 2007 al -3,5% PIB en 2010 y la necesidad de financiación al -3,1%, dado que cuatro décimas de este déficit se financian gratis gracias a las transferencias de capital netas que recibimos, fundamentalmente de la UE

[gráfico inferior derecho].

Este fuerte ajuste del déficit esconde, sin embargo, evoluciones muy dispares por sectores institucionales: el sector privado pasará de un déficit del 11,9% del PIB en 2007 a un superávit del 8,4% en 2010, mientras que el sector público cambiará su superávit del 2,2% del PIB en 2007 por un déficit del 11,5% en 2010. Junto al paro, ésta será otra pesada herencia que nos dejará la crisis para los años venideros. -

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de mayo de 2009