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Necrológica:

Luis María de Larrea, obispo emérito

de Bilbao Pacificó la diócesis vasca tras el tormentoso pontificado de Añoveros

El obispo Luis María de Larrea y Legarreta fue un pacificador, pese a su carácter utópico. Le tocó vivir tiempos turbulentos. Se destacó entre los prelados que tomaron en serio el revolucionario Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965. La diócesis de Bilbao, de la que fue pontífice entre 1979 y 1995, vive todavía de sus iniciativas. Falleció el 27 de mayo a los 91 años. El funeral en su honor se celebró ayer por la tarde en la catedral de Bilbao.

Cuando llegó a la diócesis vizcaína, impulsado por el cardenal Tarancón, apenas se había apagado el fuego de la discordia a cuento de algunas de las homilías de su predecesor, Antonio Añoveros. Éste había condenado las brutalidades del régimen franquista y la represión de la lengua y la cultura vascas, lo que provocó un conflicto diplomático de envergadura. El presidente del Gobierno, Arias Navarro, llegó a ordenar su expulsión, camino del exilio hacia Roma. Sólo impidió que se ejecutara la orden la amenaza de excomunión para todo el Ejecutivo, trasladada por Tarancón a Franco -dicen que el dictador, muy enfermo ya, casi decrépito, rompió a llorar ante el cardenal.

Tampoco fue pacífico el retiro de Larrea, cuando el Papa le aceptó la dimisión al cumplir los 75 años. El sustituto fue Ricardo Blázquez, que sigue en el cargo. Éste fue recibido con gran bronca por el PNV y el Gobierno vasco. Reclamaban obispos de la tierra y con dominio del euskera. "Ese tal Blázquez", dijo entonces Xabier Arzalluz.

Larrea gobernó la diócesis sin tantos sobresaltos, pero con gran dinamismo. Con la colaboración de su obispo auxiliar, Juan María Uriarte (hoy prelado de San Sebastián), la diócesis celebró una Asamblea Diocesana (1984-1987), en la que participaron 20.000 personas en unos 2.000 grupos. Uno de sus frutos fue la creación del Consejo Pastoral Diocesano y del Servicio de Formación de Laicos. Otro, el primer Plan de Evangelización cuyo objetivo era "construir una sociedad más justa y fraterna". Además, fortaleció su colaboración con las diócesis de Pamplona, Vitoria y San Sebastián, con pastorales comunes de sus obispos, que aún perduran.

Larrea había nacido en 1918 en Miraballes (Vizcaya) y estudió en el Seminario de Vitoria. Amplió estudios en las Universidades Pontificia y Civil de Salamanca, y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid. Antes de llegar a Bilbao fue obispo en León (de 1971 a 1979) y gobernó la archidiócesis de Valladolid como administrador apostólico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de mayo de 2009