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Reportaje:

A Coruña, continente negro

La comunidad inmigrante celebra el Día Mundial de África con festival y mercado

Un senegalés, acuciado por la falta de papeles, dinero, amigos o siquiera conocidos a los que acudir a su llegada a A Coruña, convirtió hace unas semanas un recoveco del paseo marítimo en su refugio improvisado para pasar las noches. Ese joven duerme ahora a cubierto, acogido por una coruñesa, cliente habitual del economato social de la ONG Equus Zebra. Es un banco de alimentos organizado en un principio para proporcionar, "a cambio de la voluntad", comida a inmigrantes afincados en la ciudad, pero al que acuden, arrastrados por la crisis, personas de todas las nacionalidades, edades y condición social.

El camerunés Víctor Omgbá cuenta esta historia de solidaridad como ejemplo del "sueño" que está llevando a la realidad con la activa asociación que creó en 2000 para y por los inmigrantes afincados en A Coruña. Y es también el reflejo del "apadrinamiento" que puede dar a sus residentes extranjeros una ciudad que presume de ser tierra "en la que nadie es forastero", reclamó el escritor y alma máter de Equus Zebra con motivo del Día Mundial de África. Una festividad declarada en 1963 que ayer, bajo el paraguas del Ayuntamiento y por primera vez, se celebró en A Coruña con una marcha solidaria a la que participaron 400 escolares y un festival de música, intercambios culturales y mercadillo en la explanada de Riazor.

El economato social recibe ya a vecinos de todo el entorno de la ciudad

Los inmigrantes disponen de tres pisos de acogida para alojarse

"No vamos a poder darles a los inmigrantes una vida digna pero, por lo menos, intentamos que no les falte nunca ni cama, ni comida", explica Omgbá. Sabe de lo que habla. Con una licencia de Derecho en el bolsillo pero sin dinero, ni papeles, desembarcó en 1995 en Galicia y lo pasó "muy mal", perseguido por la policía, con órdenes de expulsión por "indocumentado". "Pero soy testarudo y no paré hasta conseguir la nacionalidad española", dice entre risas.

Casado con una gallega y padre de una niña, Omgbá se hizo periodista, tras realizar un máster, y escritor. Pero sobre todo logró hacer realidad aquel "sueño" ideado una noche en los calabozos de la Policía. "Me prometí a mí mismo que si salía de esa, crearía una ONG para ayudar a los inmigrantes. Y esa es ahora mi lucha, contar con una estructura para aliviar su sufrimiento, porque no hay necesidad de que se sufra tanto", cuenta un hombre que incluso acaba de renunciar a su empleo de periodista -" un trabajo muy esclavo"- para dedicarse en exclusiva a "dar el empujón" a Equus Zebra.

Una asociación que atiende a inmigrantes de 57 nacionalidades, incluidos originarios de países de la Unión Europea con "muchos problemas por el idioma". Los cursos de alfabetización y lenguas castellana y gallega son los más concurridos".

Equus Zebra, con proyectos también en Camerún y Senegal, de donde proceden la mayoría de los 1.500 africanos afincados en A Coruña, también está desbordada con el reparto de alimentos desechados por el comercio y los distribuidores de alimentación a unas 250 personas cada día.

Desde que saltó a los medios de comunicación la historia de la esta tienda, se disparó la afluencia, y no sólo de inmigrantes sino sobre todo de residentes en A Coruña de todas las edades. Incluso los ayuntamientos del entorno envían a personas sin recursos a buscar alimentos hasta el pequeño economato. "Casi no duermo, mi miedo es no poder dar comida a todos, viene tanta gente y cada vez más", confiesa. Hay también una tienda de ropa de segunda mano a la venta a un un euro. Y un equipo de fútbol que, bajo el mando de Samba, otro activo colaborador africano de la ONG que acaba de casarse con una ferrolana, empieza a hacer "partidos amistosos" con institutos de la ciudad.

El gran problema para los inmigrantes es la vivienda. Gracias a un programa con la Xunta, Equus Zebra cuenta con tres pisos de acogida. Una minucia ante la avalancha de problemas que afrontan los extranjeros, sin dinero para una fianza o un aval. Omgbá afirma que "xenofobia hay en todas partes del mundo, pero con la crisis más, porque la gente cree que compite con los inmigrantes por un trabajo y los Estados también se repliegan sobre sí mismos". Pero ayer, en Riazor, era día de fiesta para mostrar que África es mucho más que "pobreza, inmigración, enfermedad, miseria y guerra". Y que en A Coruña también hay solidaridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de mayo de 2009