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El PNV no intentó retener a Ibarretxe

Juan José Ibarretxe volvió ayer temprano al Parlamento vasco, pero lo hizo para presentar su renuncia como parlamentario. El ex lehendakari evitó dar trascendencia pública a ese momento y se personó en el registro de la Cámara, poco antes de las diez de la mañana, acompañado únicamente de su secretaria. "Comparezco y como mejor proceda digo que renuncio al cargo de parlamentario", reza el escrito que entregó. Ibarretxe permaneció muy poco tiempo en las dependencias. "No le hemos visto", dijo la presidenta del Parlamento, Arantza Quiroga, a quien no pasó a saludar ni despedirse.

Ibarretxe durmió ya la noche del martes en su domicilio de Llodio, adonde se trasladó acompañado de su mujer y sus dos hijas después de despedirse, a la puerta de la Cámara, del presidente del PNV, Íñigo Urkullu, y de su portavoz, Joseba Egibar. Lo que se sabe de su futuro no pasan de ser rumores, que tan pronto le sitúan en una conocida empresa vasca como pasando una temporada en el extranjero, un plan éste que vio frustrado hace 10 años cuando el PNV le eligió para suceder a José Antonio Ardanza.

Pese al buen resultado electoral cosechado en las elecciones del 1-M por su candidato, el PNV no ha pedido en ningún momento a Ibarretxe que continúe como jefe de filas del partido liderando la oposición en el Parlamento y esperando a las siguientes elecciones. Esa actitud del partido revela el deseo de la mayoría de Íñigo Urkullu de soltar amarras respecto de la etapa de Ibarretxe e iniciar otra con plena libertad de movimientos. El PNV tiene cuatro años por delante para, bajo el liderazgo claro y único de Urkullu, buscar y reparar a un nuevo candidato, ya que sus estatutos impiden que el líder del partido sea candidato a lehendakari.

Urkullu afirmó ayer que la mano tendida al PNV por López "es una mano sudada, porque ya se ha utilizado con el PP".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de mayo de 2009