Reportaje:Economía global

Una economía al servicio de la banca

Irlanda corta gastos y sube impuestos en plena crisis para pagar el rescate financiero

Se ganó el apodo de tigre celta tras algo más de una década -de 1995 a 2007- con crecimientos anuales medios del 7,5%. Y ahora Irlanda puede ser la primera economía del mundo en pasar de la recesión a la depresión si, como pronostican algunos analistas privados, la caída del PIB supera la barrera del 10% este año. El banco central, más optimista, "sólo" augura una contracción del 7%.

En semejante escenario de crisis, el Gobierno no ha dudado en aplicar un severo plan de ajuste que incluye subidas de impuestos, recortes de gastos, suspensión de ayudas fiscales y recortes de salarios en el sector público. La banca, sin embargo, se ha salvado de cualquier tipo de recortes y ha recibido todo el apoyo del Ejecutivo para garantizar su viabilidad.

El déficit rondará el 13% y la deuda pública superará el 68% el año próximo
S&P cree que los activos en problemas pueden llegar al 69% del PIB

El último plan, aprobado a principios de este mes, incluye la creación de una agencia nacional de gestión de activos (NAMA, por sus siglas en inglés). A través de esta agencia, el Gobierno comprará a la banca propiedades del sector inmobiliario, préstamos en mora o vigentes por un valor en libros de entre 80.000 y 90.000 millones de euros, una cantidad que supera el 50% del PIB. Según Standard & Poor's (S&P), los activos problemáticos de la banca irlandesa pueden rondar el equivalente a entre el 23% y el 69% del PIB.

Como en España, el problema para Irlanda no han sido las hipotecas subprime, sino el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y su coincidencia con la restricción crediticia internacional. Eso ha forzado varias intervenciones del Gobierno en los últimos meses que han pasado por el aval a todos los depósitos bancarios, deuda prioritaria y deuda subordinada de las entidades el pasado mes de septiembre, la nacionalización de la tercera entidad del país, el Anglo Irish Bank, y a la inyección de 7.000 millones de euros en los dos primeros bancos (Bank of Ireland y Allied Irish Bank). Unas medidas que, según los analistas, pueden resultar insuficientes para contener la crisis del sistema bancario y que pueden obligar a nuevos desembolsos por parte del Gobierno. A mediados de febrero, antes de que se aprobaran las últimas medidas, un informe de BNP cifraba el coste de las inyecciones de capital y las garantías sobre depósitos y deuda en más de 400.000 millones de euros, el 216% del PIB.

Aunque, a decir verdad, no toda la culpa de las dificultades financieras de Irlanda tiene su origen en la situación de la banca. Las arcas públicas dependían excesivamente de los ingresos procedentes del sector inmobiliario. Los años del boom de la construcción coincidieron, además, con un fuerte crecimiento del sector exportador -la gran diferencia con la economía española- y el Gobierno decidió entonces reducir la carga tributaria sobre las rentas del trabajo y poner en marcha varios programas de ayudas de carácter social. El resultado de esa política es que el 40% de los asalariados no está sujeto al pago del IRPF "y esa situación ya no es sostenible", explica Sonja Hyland, consejera de la Embajada de Irlanda en Madrid.

Así que el Gobierno ha optado por subir el IRPF a las rentas más altas, eliminar algunos programas de ayuda, como la prestación por hijo recién nacido, y aumentar las cotizaciones a la Seguridad Social. Por el lado del gasto, el ejecutivo ha aprobado un recorte de salarios del sector público del 8% y del 5% del gasto público total y, además, el sector privado ha asumido una rebaja de los costes laborales de entre el 7% y el 8%. A cambio, el Gobierno mantiene el impuesto de sociedades en el 12,5%, la tasa más baja de la eurozona.

"El mensaje que queremos trasladar a Europa es nuestro compromiso de volver a los límites del Pacto de Estabilidad y Crecimiento [con un déficit máximo del 3% del PIB] en un plazo de cinco años, para 2013", explica Hyland. A Europa... y a los inversores porque las dudas sobre la capacidad de pago de Irlanda han disparado la prima de riesgo del país. El coste de asegurar la deuda irlandesa contra el impago, medida a través de los credit default swaps, ronda los 250 puntos básicos, la más alta del euro.

Una decisión que se acentuó tras la retirada de la máxima calificación crediticia por parte de S&P, a finales de marzo. "El deterioro de las finanzas públicas requerirá varios años de esfuerzo continuado para reparar [los desequilibrios], en una escala mayor que lo reflejado en los planes actuales del Gobierno", dijeron entonces Trevor Cullinan y Frank Gill, analistas de la calificadora. Pocos días más tarde, el Gobierno aprobaba un presupuesto de emergencia adicional con recortes de gastos por 1.500 millones de euros y medidas para aumentar los ingresos por 1.800 millones. Aun así los analistas calculan que el déficit puede alcanzar el 13% del PIB el año que viene y que la deuda pública superará el 68% del PIB en 2010. Y puede ir a más si, como asegura el Fondo Monetario Internacional, el coste para Irlanda de estabilizar su sector financiero puede llegar hasta el 13,9% del PIB, el mayor entre los países desarrollados.

Como decía Paul Krugman esta semana, puede que Irlanda ya haya dejado una lección para la crisis: si las cuentas públicas se deterioran en exceso los países pueden verse obligados a sacrificar la economía para salvar a la banca. -

Depresión a la vista

Entre los economistas, una caída del PIB del 10% suele ser considerada la línea que divide la recesión de la depresión. Los datos oficiales descartan que Irlanda vaya a entrar en esa nueva -y aterradora- fase, pero los analistas privados creen que la conocida como isla esmeralda tiene muchas posibilidades de ser la primera economía desarrollada en inaugurar esa etapa.

La unidad de análisis de la revista británica The Economist (Economist Intelligence Unit) calcula que para finales de 2010 la economía se habrá contraído un 12%, y el premio Nobel Paul Krugman da por hecho que el descenso superará el 10%. Unas cifras comprensibles si tenemos en cuenta que las exportaciones irlandesas a EE UU y Reino Unido suponen el 40% del total y que se han visto seriamente dañadas por la crisis de estas dos economías y la depreciación de sus divisas, respectivamente. Con los precios de la vivienda un 10% abajo en tasa interanual y el fuerte declive de la actividad de la construcción (una caída del 45% prevista para este año), la tasa de paro supera ya el 10%, frente al 4,4% registrado a mediados de 2007. El Gobierno calcula que el desempleo puede subir hasta el 13% en 2010.

Pero recuerda como el profesor Cormac Ó Gráda, de la Universidad de Dublín, "ninguna economía está aislada, ni siquiera la de una isla". Dada la fuerte apertura de la economía irlandesa al exterior (la Fundación Heritage la calificó como la tercera más abierta del mundo el año pasado, sólo por detrás de Hong Kong y Singapur), su evolución está muy condicionada a lo que hagan el resto de las economías mundiales. Si hacemos caso a las previsiones presentadas por el FMI esta misma semana, no parece que esa recuperación vaya a ser precisamente inminente. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de abril de 2009.

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