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Crónica:33ª jornada de Liga

Máxima intensidad

Henry despierta al Barcelona, que se encontró con un Valencia muy serio al que sólo pudo igualar al final

Tan duro como se preveía el duelo, tan intenso, el Valencia metió anoche un palo entre las ruedas de la maquinaria azulgrana. Lo hizo a través de un exhaustivo trabajo defensivo y de un despliegue de todo su talento ofensivo, que es mucho. Pero el Barça perseveró y logró igualar al final gracias a Henry, que despertó anoche a su equipo con una serie continuada de remates que culminaron con el empate a dos. El Valencia plantó cara y dejó un partido muy serio entre los dos entrenadores más jóvenes de Primera División. Una buena piedra de toque para la cita ante el Chelsea en las semifinales de la Champions.

A lomos del carácter y de la clase de Silva, el Valencia se rebeló contra el destino que había escrito Iniesta y volteó la contienda en los cinco minutos finales de la primera parte. Apoteósicos para el conjunto de Emery, que se negó a convertirse en una víctima más de las sutilezas azulgrana. La verticalidad de Silva en dirección a la meta de Valdés era un mensaje diáfano hacia sus compañeros: la única manera de ganar al Barça es achucharle en sus propias barbas. Un cabezazo del mediapunta canario obligó a Valdés a despejar el balón a córner. El propio Silva sacó desde la esquina y el meta azulgrana se tragó el centro molestado por la sombra de su compañero Puyol. Maduro, que pasaba por allí, marcó con el muslo.

A lomos de Silva, los de Emery se rebelaron contra el destino marcado por Iniesta

Mestalla se encendió antes de ver explotar a Pablo Hernández en una jugada que consagra lo que parece un ascenso meteórico. Pablo encaró a la defensa desde el carril del 10, buscó la pared con Mata y, a continuación, logró filtrarse entre Puyol y Alves antes de colocar suavemente el balón al palo alejado de Valdés. La acción demostró que Pablo ata el balón a su pie derecho y lo conduce a la velocidad de la luz, el descubrimiento del año para el Valencia.

El Barça se fue al descanso tocado. Había jugado con intensidad, había marcado los tiempos en la primera media hora y lo había perdido todo en un final imprevisto. Su centro del campo encontró más dificultades de las acostumbradas, en gran parte por el oficio de Marchena y Baraja. Y, puesto que Iniesta hacía las veces de Henry en el extremo izquierdo, Xavi se encontró demasiado solo en la distribución y perdió la pelota más veces de lo normal.

Desde el pico izquierdo del área, Iniesta había convertido cada escaramuza en una jugada de gol. Paraba, miraba y pasaba al compañero más preparado para rematar. Casi siempre Messi, que marcó de un zurdazo tras una doble pared con Iniesta dentro del área. El tanto dejaba patente la debilidad defensiva de Miguel, con poco ritmo después de varios meses de ausencia. Y también, que Messi, lejos de ocupar el extremo, donde Emery le había reservado el marcaje del central Alexis, se desplazó hacia el centro.

El Valencia reaccionó con rabia y Villa se encaró a Puyol, su compañero en la selección española, después de entender que le había empujado dentro del área. El árbitro, sin embargo, había invalidado la jugada por un fuera de juego inexistente.

El Barcelona puso en marcha la locomotora tras el descanso. Y el Valencia respondió con un enorme despliegue físico. Había que arrimar el hombro y nadie ahorró un esfuerzo. El Barça no encontraba espacios y Guardiola dio paso a Henry a fin de abrir el campo. Lo logró. El delantero francés sacó el látigo para disparar desde fuera del área y probar los reflejos del veterano César, que acabó lesionado.

Al Valencia le quedaba la contra y Pablo Hernández le echó una carrera nada menos que a Abidal, ese especialista en los 100 metros. Lo sorprendente es que Pablo le ganó el envite. Valdés atajó después el centro. Emery dispuso de dos liebres, una por cada lado: Pablo y Mata, que dio, por cierto, su 12º pase de gol en el servicio previo a Pablo. Emery refrescó su centro del campo al retirar al exhausto Baraja en favor del joven Míchel. Al Valencia le duraba poco el balón, pero todo cambiaba si era Silva el que tomaba la posesión. Entonces se alargaba más de lo que el Barcelona está acostumbrado a sufrir por parte de los rivales.

A falta de un cuarto de hora, Guardiola también pensó en el Chelsea y retiró a Xavi. Entró Gudjohnsen. El Valencia se veía ya vencedor cuando César, que se lesionó en la jugada, tuvo una mala salida ante Busquets y el rechace lo aprovechó Henry para marcar. Y poner, de paso, otra vez la máquina en marcha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de abril de 2009