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Reportaje:Empresas & sectores

Mango causa furor en Irán

La tienda está abarrotada aunque están prohibidas las ropas atrevidas en público

Mango, la marca española de ropa cuya publicidad encabeza Penélope Cruz, dice que sus tejanos y camisetas son un éxito entre las compradoras de Irán, aunque éstas suelen usar velo porque las leyes de su país prohíben a las mujeres vestir ropa atrevida en público.

La primera tienda de Mango ens en el centro de Teherán, y sus pasillos están abarrotados. La tienda podría ser rentable "rápidamente", dice José Gómez, responsable de desarrollo comercial de la firma. La cadena se adaptó al mercado local con alternativas al chador. Las túnicas hasta la rodilla y con cuello cerrado se venden por unos 45 euros y está permitido usarlas en público.

Mango se suma así a Benetton como una de las pocas cadenas europeas de ropa instaladas en Irán, atraída por una creciente población joven de un país con 70 millones de habitantes, cuya economía casi creció un 7% en un año hasta marzo de 2008. "Es como la tierra prometida para el comercio minorista", cuenta Gómez. Sus ventas en Oriente Próximo, en tiendas que llevan ya un año abiertas, ha subido más del 10% durante los últimos cinco años.

"Tiene prendas muy modernas y de buen corte", se alegra Assal Tavakoli, una joven de 18 años que se convirtió en fan de Mango en una visita que hizo a Los Ángeles. Se justifica diciendo que la oferta de las tiendas locales "no es tan de buen gusto", afirma, aunque ella no puede aún permitirse comprar con frecuencia en Mango.

La empresa prevé abrir en Irán unas nueve tiendas más en cinco años, que se sumarían a las más de 1.200 que la empresa tiene en 97 países. "Siempre llevamos la bandera del comercio minoris bandera del comercio minorista a áreas difíciles", afirma Gómez.

La empresa "minimizó el riesgo" dando la tienda en franquicia al grupo, con sede en Beirut. Azadea Group para ganar experiencia en los mercados musulmanes, afirma su portavoz Georgina Pratginestos. La cadena tiene 80 tiendas en la región, casi todas en régimen de franquicia.

Mango obtiene alrededor de 140 millones de euros en ingresos de la región, la décima parte del total. Azadea también gestiona tiendas de Mango en Dubai y Líbano. Pero el mercado iraní ofrece también algunos riesgos concretos. Por un lado están los bajos precios del crudo, que pueden pesar sobre su economía. Además, vestir una minifalda de Mango en público es motivo suficiente para ser arrestada.

Hay que ir con cuidado, a su vez, con los políticos locales. Algunos miembros del Parlamento iraní empezaron una campaña contra Benetton en 2007, dos años después de que entrara en el mercado, señalando que su ropa es una mala influencia sobre las mujeres, e instaron al Gobierno a bloquear la expansión de la cadena. Un año más tarde, una tienda dealtantes no identificados durante una protesta contra el supuesto apoyo occidental a la incursión militar de Israel en la Franja de Gaza. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de abril de 2009