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Reportaje:

La suerte recala en Euskadi

La ONCE reparte durante Semana Santa 1,7 millones, un premio que ratifica la buena racha de 2009 - "No es cierto que se juegue más por la crisis"

La suerte ha viajado a Euskadi esta Semana Santa. En sólo cinco días, entre el miércoles 8 y el domingo 12 de abril, tres de los sorteos de la Organización Nacional de Ciegos (ONCE) han dejado 1,7 millones de euros en Vitoria, Ondarroa y Amorebieta. Un importante pellizco que confirma la buena racha de los boletos vendidos por esta asociación en el País Vasco en lo que va de año, sobre todo en Vizcaya. La ONCE ha recaudado en este territorio y en Álava 12,6 millones de euros, pero ya lleva repartidos algo más de 16 en distintos premios. Guipúzcoa no está siendo, de momento, tan afortunada. El centro autónomo de esta provincia ha ingresado 6,5 millones de euros y tan sólo ha pagado 1,4.

"El País Vasco es agraciado en el tema del juego. La ONCE toca bastante, pero también es verdad que la gente responde y compra", explica Félix Nájera, jefe del Departamento de Juego de la delegación que agrupa a Vizcaya y Álava. Y es que la ciudadanía tiene "muy claro" dónde va a parar el dinero que recauda la corporación. "El que más el que menos conoce a alguien que se beneficia de los servicios gratuitos que ofrece la organización. Esto se aprecia en todos los sitios, pero aquí más si cabe; cada lugar tiene una idiosincrasia", subraya.

El caso es que con la existencia de más o menos conciencia social a la hora de plegarse al azar, la Semana Santa empezó con buen pie en Vitoria. Allí, la ONCE desembolsó el pasado miércoles 700.000 euros en 20 cupones de 35.000 euros. Dos días después, la suerte se trasladó a la localidad vizcaína de Ondarroa y dejó 726.000 euros en 18 cupones, uno de ellos agraciado con 150.000 euros. El encargado de repartirlos fue Francisco José Batista, contento por muchos motivos. A sus 35 años, apenas lleva 15 meses como vendedor, así que arranca con suerte su trayectoria. Pero es que, además, entre las personas agraciadas están su madre y su hermana, para las que había reservado un par de boletos. Por último, Amorebieta se quedó el domingo con 280.000 euros de ocho cupones.

Una buena Semana Santa que, como insiste Nájera, da continuidad a "un buen año". El 30 de enero, nada más reformarse el cuponazo de los viernes, que elevó la recompensa máxima de seis a nueve millones de euros, este premio gordo cayó en el municipio vizcaíno de Ugao-Miravalles. Pero es que ese mismo día tocaron otros premios tanto en este pueblo como en Arrigorriaga, que elevaron las gratificaciones a más de 12 millones.

"Tuvo una repercusión enorme", comenta con envidia el jefe del Departamento de Juego de Guipúzcoa, Javier Elizondo, deseoso de que la suerte empiece a mirar con más atención a este territorio. Porque Álava tampoco va mal servido. En dos jornadas seguidas, la ONCE dejó 1.780.000 euros: 700.000 en el sorteo ordinario del 18 de marzo y 1.080.000 al día siguiente, en el extraordinario del Día del Padre. Ahora bien, es cierto que Vizcaya se lleva la palma. Un afortunado selló en Bilbao un boleto de la lotería Primitiva premiado el pasado 2 de abril con 2,3 millones de euros. Dos días más tarde tocó allí también el Gordo de la Primitiva, premiado con 6,4 millones.

La crisis se ha mitigado o directamente acabado para todos estos afortunados. Una crisis que también se nota en el juego. "No es cierto que se juegue más por la crisis. La gente juega igual o menos", asegura Nájera. Aunque reconoce que cuando los ciudadanos comprueban que le ha tocado un premio a alguien cercano, se animan más a comprar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de abril de 2009