Reportaje:CLÁSICA | La semana por delante

No se pierda esta ópera

En julio de 2000 el Festival de Aix-en-Provence finalizaba con El retorno de Ulises a la patria un ciclo con las tres óperas fundamentales de Claudio Monteverdi. Pocas veces en mi vida de aficionado he sido testigo de un clamor semejante en un teatro de ópera. Dirigía musicalmente William Christie, como ahora en el Teatro Real de Madrid a partir del viernes, al frente de Les Arts Florissants. En años anteriores, la ciudad provenzal había sido testigo de las otras óperas de Monteverdi con Jacobs y Minkowski, pero en ninguna de ellas se había levantado un entusiasmo comparable. El Real prosigue su aproximación a Monteverdi con Christie y Pizzi. El proyecto es espléndido. Por la música abordada y por la categoría de sus intérpretes. Pierluigi Pizzi es un humanista de la puesta en escena. Culto, refinado, con un sentido excepcional de la estética y del tratamiento espacial. William Christie es la gran figura del barroco en el apartado de la dirección musical. Juntos pueden hacer diabluras. Las hacen, de hecho. Y de fondo el gran Monteverdi: el primer compositor de ópera que ha permanecido en el tiempo, el gran recreador de la tragedia griega. Homero está, en esta ocasión, con su Odisea al fondo. No se lo pierdan.

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