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El PNV defiende la autodeterminación y descalifica al PSE en el Aberri Eguna

Los nacionalistas celebran el Día de la Patria Vasca con tres actos separados

El reconocimiento de la autodeterminación frente al "unionismo" con "la España uniforme", que a juicio del Partido Nacionalista Vasco representan el PSE-EE y el PP, y la reivindicación de la centralidad política así como de la transversalidad en las alianzas constituyen los dos ingredientes principales, difícilmente encajables, del manifiesto del PNV para el Aberri Eguna, que se celebra hoy.

El PNV declara, en el documento de siete folios dado a conocer ayer, que su objetivo principal es "consolidar un marco político y jurídico" que reconozca el derecho de autodeterminación y los procedimientos que garanticen su ejercicio para un sujeto político compuesto por "el Pueblo Vasco" en su integridad, que en su opinión incluye Navarra y el País Vasco francés.

El manifiesto usa una cita de Primo de Rivera para aludir a PSE y PP

Junto a esa radical proclama, que contrapone al "unionismo" de los constitucionalistas, el PNV se atribuye la "centralidad política" y la representación de los valores de "cambio", "integración", "transversalidad" y "no frentismo" en las alianzas de gobierno, que acusa al PSE de traicionar. El manifiesto se dedica en gran parte a denostar el acuerdo entre socialistas y populares que propiciará a principios de mayo el relevo del PNV por el PSE al frente del Gobierno vasco por primera vez en 30 años.

La fiesta del Aberri Eguna la celebran hoy -separados, como es ya habitual- el PNV, EA y diversas organizaciones abertzales agrupadas en el Foro de Debate Nacional. El primero lo hace a tres semanas de apearse del poder; el segundo no sólo se encamina a la oposición sino además abatido por un varapalo electoral; y los terceros, con la excepción de Aralar, llegan a la fiesta abocados al ostracismo institucional, a causa de una vinculación con ETA que le ha costado la ilegalización y la exclusión del Parlamento vasco. El Foro de Debate Nacional realizará una marcha entre Irún y Hendaya, cruzando simbólicamente la frontera franco-española, mientras EA celebra además un acto en Gernika, y el PNV se limita al suyo en Bilbao.

El manifiesto del PNV es una yuxtaposición de discursos de lo que se ha dado en llamar las dos almas del PNV, como mejor modo de no decantar al partido en ninguna dirección concreta y de salvaguardar su unidad ante los duros tiempos de relevo en el poder que se le avecinan.

El texto lleva un guiño a la izquierda abertzale, al adoptar el término unionismo, hace ya tiempo importado de Irlanda e incorporado a la jerga habitual de la ilegalizada Batasuna.

A la proclama autodeterminista inicial, el manifiesto añade duras acusaciones al PSE, al que achaca que va a construir su mandato "sobre la mentira, la debilidad y la dependencia". También afirma que con el nuevo Gobierno, "la garantía de mantener una sociedad diferenciada" estará "gravemente amenazada", y utiliza una cita de José Antonio Primo de Rivera para ilustrar el comportamiento de los constitucionalistas actuales: "La misión de España es socorrer al pueblo vasco para liberarlo" de la "propaganda nacionalista". El PNV se queja igualmente de que los socialistas hayan empleado "la primacía de la legalidad", porque eso ha llevado a "alterar las reglas del juego democrático e impedir que toda la sociedad vasca esté representada en el Parlamento vasco".

Al mismo tiempo, el documento asegura que el PNV no perderá ni "la centralidad" ni "la referencia institucional" y aclara que los anuncios de seguir liderando Euskadi "sea desde donde sea" no se refieren a una oposición "entendida como contrapoder": pretenden resaltar "que seguimos siendo el partido más votado, el verdadero cauce central de esta sociedad", afirma.

El PSE interpreta el manifiesto como el abandono de la centralidad y el deslizamiento por la senda del radicalismo y el soberanismo, que abocarán al PNV "al precipicio" y a estar en la oposición "mucho tiempo", según su portavoz, José Antonio Pastor, que también vio en él el anuncio de "una transición más convulsa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de abril de 2009