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Asturias pide a ArcelorMittal un ajuste menos traumático

El Principado quiere que se reabra el horno tras la crisis

El Gobierno asturiano, sindicatos, partidos políticos y alcaldes de las comarcas siderúrgicas expresaron ayer su preocupación e inquietud por la decisión de la compañía ArcelorMittal, líder siderúrgico mundial, de parar a partir de mediados de mayo uno de los dos hornos altos de Gijón (los únicos de España). La empresa quiere proceder al cierre temporal de varias instalaciones transformadoras de Asturias, pero también del País Vasco, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid. La siderúrgica ha anunciado un expediente de regulación de empleo temporal para un volumen de trabajadores no precisado en 16 comunidades autónomas.

El Gobierno del Principado, que fue informado de la decisión por la dirección de la multinacional, hizo pública su "preocupación y contrariedad" por el recorte de actividad y trasladó a la compañía la demanda de que minimice en lo posible el ajuste y de que se comprometa a recuperar la normalidad productiva en cuanto repunte el mercado. El Ejecutivo asturiano considera que las plantas asturianas, en la medida en que son de las más eficientes de Europa, deben ser también las primeras en restablecer su plena operatividad igual que han sido, por su estructura de costes, de las últimas en ser alcanzadas por el ajuste.

Inquietud entre partidos y sindicatos por los planes de la multinacional

Asturias es la región más afectada por este ajuste. ArcelorMittal, la mayor empresa de la comunidad, concentra allí la mitad de sus 12.500 empleos en España. Los cierres en los últimos meses de diversas plantas de ArcelorMittal en Europa (entre ellas, una decena de hornos altos) hacían presagiar que muy difícilmente el recorte de actividad para afrontar la caída de la demanda iba a eludir a la cabecera siderúrgica asturiana.

El PSOE e IU de Asturias coincidieron en la gravedad de la situación, tanto por su impacto económico (Arcelor ocupa de forma directa en Asturias a 9.050 trabajadores, de los que 2.800 son subcontratados, y tiene efectos inducidos sobre un total de 28.000 empleos en la comunidad) como por el "efecto psicológico y simbólico" que tiene Arcelor en la región, a la que aporta el 12% del PIB. El PP prefirió responsabilizar de lo ocurrido a los Gobiernos de España y de Asturias.

Los sindicatos, que la próxima semana serán convocados para negociar el expediente, se mueven entre la cautela, el miedo a eventuales situaciones irreversibles y el resquicio de esperanza de que la demanda de acero pueda empezar a recuperarse en las próximas semanas.

La compañía cree que el plan de ajustes adicionales en Europa anunciado anteayer será suficiente para hacer la "travesía del desierto" y confía en que no serán precisos más recortes mientras se prolongue la crisis económica.

En mayo, además de uno de los dos hornos altos españoles, pararán dos en Francia (Florange y Fos-sur-mer), dos en Bélgica (Gante y Lieja) y uno en Polonia (EHS). Éstos se suman a los ya parados en Rumania (dos en Galati), tres en Polonia (Cracovia, EHS y Dabrowa), uno en Bélgica (Lieja), dos en Francia (Florange y Dunquerque) y uno en Alemania (Bremen).

ArcelorMittal, el mayor conglomerado minerosiderúrgico del mundo, dominado por la familia Mittal, de origen indio y radicada en el Reino Unido, controla el 10% de la producción mundial de acero, cuenta con fábricas en 20 países de Europa, Asia, África y América, suma una capacidad de producción de más de 116 millones de toneladas de acero y ocupa a más de 310.000 trabajadores.

MONOS FRENTE A CORBATAS

Una reunión de ejecutivos en la fábrica de ArcelorMittal en Florange, en el este de Francia, se vio ayer interrumpida por unos 300 trabajadores de la planta, que irrumpieron en la sala en protesta por la reducción de la producción en la empresa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de abril de 2009

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