Reportaje:

Que bailen las chicas

Franz Ferdinand, el grupo más fardón del pop, agita a 15.000 personas en Madrid

Pero qué envidia da Franz Ferdinand. Con esa elegancia de personajes de novela de Scott Fitzgerald, con esa pose de tipos guays, con esas canciones tan irresistiblemente bailables, con una audiencia tan femenina y guapa como la de ayer. Si alguien tiene alguna duda sobre lo que quiera ser mayor, que apueste por convertirse en un franz ferdinand. Anoche todos bailaron con el grupo más molón del pop actual. Y, encima, los escoceses tocan de maravilla.

El contraste era total a los pies del Palacio de los Deportes minutos antes del concierto. En 24 horas el mundo dio media vuelta. Lo que el jueves eran vestimentas oscuras, cabelleras largas, gesto rockero y cuernos al cielo, anoche se transformaron en ropas a la moda, cortes de pelo aseados y maneras refinadas. Es lo que dista entre un concierto de AC/DC y otro de Franz Ferdinand. A las siete de la mañana de ayer el equipo de los rockeros australianos terminaba de desmontar los cañones y demás parafernalia heavy y se cruzaban con los operarios de los poperos, que comenzaban a construir el nuevo montaje. Y ahí no acaba la cosa: hoy actúan en el mismo recinto los remilgados barítonos de Il Divo. Entretenido fin de semana en la avenida de Felipe II.

Kapranos demostró cómo ser moderno y guay apelando a la diversión

Existen, sin embargo, puntos en común entre AC/DC y Franz Ferdinand. Como por ejemplo que las entradas de ambos conciertos se agotaron hace muchos meses. Hubo uno que pagó 420 euros en la reventa (la encontrabas en taquilla por 60) para ver a Angus Young, y anoche se cotizaban a 200, cuando el precio oficial era de 40. ¡Al cuerno con la crisis! Otra cosa en común de las dos bandas: que sus espectáculos están concebidos para que se baile desde el minuto uno. ¿Momentos relajados aquí?, no por favor.

Cuando salió la banda escocesa el público ya se había divertido un rato gracias al trabajo de unos enérgicos Mando Diao, que ejercieron de teloneros. A eso de las 23.00 Franz Ferdinand y sus pintas de chicos guays iluminaron el recinto. Pronto se vio que la mayoría de las miradas se concentrarían en Alex Kapranos, cantante y guitarrista del grupo. Qué tipo. Una apuesta: si este hombre se cayese por una alcantarilla saldría con la camisa impoluta, recién planchada. Embutido en una vestimenta negra, apretadísima, Kapranos demostró desde el inicio que se puede ser moderno y fardón apelando a la diversión y no a la introspección, como hacen la mayoría por ahí.

Él y su grupo lo hicieron tan sencillo que parecía fácil. Claro que lo mismo dicen de Xavi, Iniesta y Cesc cuando se ponen a marear al contrario en el centro el campo. Sonaron temas de sus tres discos, como Do you want to, Matinée o Take me out... Hasta el personal de seguridad se zarandeaba. "¿Os gusta bailar?", dijo Kapranos en castellano. La respuesta era obvia. La actuación fue breve (hora y cuarto), pero no es motivo de queja. Otros no lograrían superarlos ni tocando un día entero. Después del concierto el grupo se fue a pinchar al céntrico club Ocho y Medio. A seguir bailando.

Actuación del grupo escocés Franz Ferdinand en el Palacio de los Deportes de Madrid.
Actuación del grupo escocés Franz Ferdinand en el Palacio de los Deportes de Madrid.CLAUDIO ÁLVAREZ

Sobre la firma

Redactor de Cultura especializado en música. Empezó trabajando en Guía del Ocio de Madrid y El País de las Tentaciones. Redactor jefe de Rolling Stone y Revista 40, coordinó cinco años la web de la revista ICON. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Madrid.

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