Reportaje:Internet

"Que Obama use Twitter le humaniza"

El fundador de la red social, Jack Dorsey, dice que no teme ofertas de compra

Twitter es un fenómeno en Internet. Las visitas aumentan en Estados Unidos a un ritmo del más del 50% cada mes, y se dice que en todo el mundo alcanzó los seis millones de usuarios únicos (con datos de febrero). Su éxito podría explicarse por las mismas causas que el de la fregona: la simplicidad. Se trata de informar a todo el que lo quiera oír (o leer, para ser más preciso) de lo que estamos haciendo en cada momento. Se puede escribir de un concierto memorable, un huracán o un rato de espera en el retrete. Todo es relatable en Twitter pero, eso sí, en 140 caracteres, y preferentemente por el móvil.

El fundador y presidente de Twitter, Jack Dorsey, que visita esta semana España para participar en un seminario de tecnología, considera que la primera razón del éxito es "el deseo del ser humano de informar sobre uno mismo". "Cuando cuentas los detalles de tu vida, te sientes próximo a la gente que está cerca de ti. Cuando además lo haces en un sitio como Madrid, sabes lo que está haciendo la gente que está en esa zona. Los usuarios de Twitter se dan cuenta de lo que está pasando en la ciudad, en el país en el que vives y en definitiva de lo que ocurre en el mundo", señala.

"El usuario tipo es el que tiene 20 seguidores y sigue a otros 20"

Eric Schmidt, el consejero delegado de Google, se refirió recientemente a Twitter como el "correo electrónico del pobre", una definición que no le hace mucha gracia a Dorsey. "Es un comentario un poco molesto. Creo que Twitter es una forma de comunicarte con la gente muy accesible y portátil. Te permite controlar lo que cuentas y lo que recibes. La gente escoge leerme y ver mis actualizaciones de lo que me ocurre o no hacerlo", indica.

El fundador del microblogging saca pecho por los famosos que usan su invento y, sobre todo, por uno en particular: Barack Obama: "Creo que es fántastico que una persona famosa utilice Twitter para conectarse, le humaniza. El hecho de que manden mensajes sobre su vida los hace más accesibles, más humanos, como ocurre con Obama. Hay un montón de celebridades que utilizan Twitter, como por ejemplo Demi Moore, su marido Ashton Kutcher, o el jugador de baloncesto Chuck O?Neall".

A Twitter le tiran los tejos muchos grandes de Internet, como Facebook, que recientemente ofreció 500 millones de dólares (370 millones de euros) por hacerse con la firma. "No nos da miedo ser comprados. Pero estamos trabajando para ser una compañía sostenible e independiente", asegura Dorsey, que ha recurrido a las firmas de capital riesgo para obtener financiación.

Pese a ello, Dorsey confiesa ser usuario de Facebook, y no considera a Twitter como una red social sino como un "una herramienta de comunicación".

Twitter es objetivo de los hackers, y también ha habido denuncias de ciberacoso. "En relación al spam, tú eliges a quién seguir y a quién actualizar, por lo que el spam no tiene mucho sentido. En relación a la seguridad, sí que es cierto que hay gente abusando del sistema, pero tenemos a gente dedicada a asegurarlo".

Dorsey define el usuario tipo como "alguien no necesariamente joven que actualiza su canal Twitter con mensajes personales dos o tres veces al día y que tiene una media de 20 seguidores y, a su vez, sigue a unas 20 personas".

Al presidente de Twitter no le da miedo ser flor de un día, como otros tantos fenómenos de Internet (¿alguien se acuerda de Second Life?). "Siempre hay un riesgo de ser considerada una mala empresa en un momento dado. Pero estamos intentando elevar nuestro nivel para seguir siendo útiles y competitivos".

Dorsey está muy satisfecho con el funcionamiento de Twitter en España -"vamos a traducir la interfaz al español y el código fuente, haciéndolo más seguro"- y confiesa que conoce y respeta a Tuenti -"los seguiré de cerca"-, su gran rival en el mercado nacional.

Dorsey dice que Twitter no tiene límite. Fanfarronería o realidad, lo cierto es que la pregunta "¿qué estás haciendo?" nunca estuvo tan de moda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 25 de marzo de 2009.