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Crónica:26ª jornada de Liga

El Valencia roza el ridículo

El Numancia somete a los de Emery en dos jugadas ensayadas

El Valencia perdió ayer, una vez más, un partido en el que marcó primero. Rozó el ridículo ante un Numancia que no tuvo más que aprovechar un par de jugadas a balón parado, ante las que peor se defienden los de Emery. Aguantaron estoicamente los de Pacheta hasta que se tropezaron con el gol a escasos minutos del descanso. La caótica defensa valencianista dejó a Aranda adornarse sin problemas tras un saque de falta ejecutado por Barkero. El delantero recibió el balón en el área, lo controló y tuvo tiempo de sobra para darse la vuelta y rematar a placer. El sol molestó a Alexis, explicaron. El central cometió ese único error. Pero fue fatal. Demasiado para César, que aún no hace milagros. Desde entonces, el Numancia, que no había marcado un gol en su estadio desde el 11 de enero, reinó en un partido sin sobresaltos. Y, gracias a la falta de reacción del Valencia, se deshizo de la etiqueta de colista.

NUMANCIA 2 - VALENCIA 1

Numancia: Juan Pablo; Felipe, Ortega, Boris, Cisma; Guayre (Mario, m. 58), Nagore, Dimas, Barkero; Aranda (Brit, m. 73) y Goiria (Moreno, m. 83). No utilizados: Kelemen; Juanra, Raúl Bravo y Quero.

Valencia: César; Maduro, Albiol, Alexis, Moretti; Fernandes (Edu, m. 71), Marchena (Albelda, m. 46); Joaquín (Pablo Hernández, m. 66), Michel, Vicente; y Mata. No utilizados: Guaita; Baraja, Del Horno y C. Torres.

Goles: 0-1. M. 9. Vicente. 1-1. M. 41. Aranda. 2-1. M. 52. Barkero, de falta directa.

Árbitro: Teixeira Vitienes. Amonestó a Ortega, Albiol, Felipe, Moretti, Cisma, Vicente, Nagore, Pablo Hernández y Mario.

7.500 espectadores en Los Pajaritos.

El gol inicial había pillado casi por sorpresa al propio Valencia, que, últimamente, comienza sus partidos al ralentí. Vicente, que suma ya seis goles a pesar de su reiterada suplencia, probó con un disparo lejano. Con tanta fortuna que a Juan Pablo se le escurrió el balón de las manos. Sin delanteros, ante la lesión de Villa y las bajas de Silva o Morientes, el Valencia dinamitó las bandas en el primer tiempo. Vicente, Mata -el teórico delantero del once- y Joaquín estaban en todas partes. El gaditano bajaba a recibir al centro del campo y penetraba también por la derecha. Mata caía indiferentemente a la izquierda y la derecha. Y Vicente iba a morir, una y otra vez, junto a la línea de fondo con la ayuda, en muchas ocasiones, del jugador burgalés.

Los tres parecieron desaparecer tras el gol del empate de los locales. Como si se hubieran perdido en el mismo agujero negro que había engullido a Fernandes y Marchena hasta que Emery percibió la inactividad en el centro del campo, una de las líneas más débiles. No mejoró la creación con la entrada de Albelda o Edu. El Valencia transitó entonces por el césped a rebufo del Numancia, que encontraba en un Aranda insaciable su principal referencia en el ataque. Con la ayuda constante por la izquierda de Barkero, que selló el gol de la victoria.

Buscó el gol en los minutos de descuento el Valencia con un Mata inmenso. Pero, como viene ocurriendo en los últimos partidos, era ya demasiado tarde para reencontrarse con el fútbol que un día tuvo en sus botas. La crisis institucional y económica se extiende ya al terreno de juego.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de marzo de 2009