El IES de Melide recurre a la Red para promover la lectura

Tras su jubilación, la bibliotecaria francesa Geneviève Patte se dedica a viajar. Allá donde llega, prueba la experiencia que puso en práctica en los agujeros negros del primer mundo, como los suburbios de París. Con un canasto de libros, se sienta en un rincón y aguarda a que aparezcan los niños. A la misma hora, durante una semana, allí se la encuentran. En un libro, Déjenlos leer. Los niños y las bibliotecas (Fondo de Cultura Económica, 2008), Patte defiende el empleo de métodos que hagan de la lectura una costumbre atractiva para los jóvenes y no una obligación. Los profesores del IES de Melide se valen de Internet para lograrlo.

"En este proyecto los profesores nos limitamos a favorecer el descubrimiento del gusto por la lectura, antes que la transmisión de conocimientos", explica Cristina Villarmea, docente en el IES de Melide (A Coruña) y una de las coordinadoras del Club de Lectura Papalibros. La consigna del grupo, formado por profesores de cualquier área y alumnos de todos los cursos, no es enseñar a leer, sino potenciar el deseo de abrir un libro y convertirlo en hábito. El año pasado empezaron con treinta participantes y este curso ya son el doble. Aunque el club no tiene una composición fija, la afluencia de público es evidente en el blog que edita el colectivo, también llamado Papalibros, una de las 76 bitácoras digitales de las bibliotecas escolares gallegas.

Audiencia incalculable

La revista electrónica es un hervidero de comentarios donde se mide la temperatura de la fiebre lectora. "Los adolescentes han caído en la cuenta de que en Internet tienen una audiencia incalculable", advierte Xosé Tomás. Este ilustrador profesional y profesor de inglés es otro coordinador. Los ordenadores, vilipendiados como imbatibles enemigos de la lectura, resultan los mejores aliados. Se aprovecha la fascinación de los chavales por la tecnología.

Así como escasean las normas en el club, los lectores jóvenes pulverizan los cánones. Leen lo que les gusta y punto. "Estas iniciativas influyen positivamente en los problemas de comportamiento", reflexiona Tomás. "La lectura suple sus carencias y ahora, algunos de nuestros alumnos más conflictivos son gente llena de cosas positivas". Los profesores se ocupan de nutrir la biblioteca con novedades y más secciones y celebran ciclos temáticos sobre novelas de terror, aventuras, ciencia-ficción, historia... Son la versión on line de los cestos de Patte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de marzo de 2009.