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Entrevista:TROTAMUNDOS | Carlos del Amor-Periodista | EL VIAJERO HABITUAL

¿Ver a Obama? Sí, pudimos

El día que Obama ganó las elecciones, al murciano Carlos del Amor le entraron ganas de ser testigo de la historia. Poco después, el presentador de las noticias culturales de Televisión Española le regaló a su novia un sobre en el que se leía el eslogan del nuevo presidente de Estados Unidos: Yes, we can. Dentro, dos billetes de avión a Washington para ver la investidura del primer presidente estadounidense negro, el 20 de enero.

Un español en la investidura. ¿No se sintió extraño?

Me sentía un poco friqui. Pero durante el vuelo pegué la oreja a las conversaciones de los pasajeros: casi todos íbamos a lo mismo. Y al final, de extraño nada: la ciudad estaba tomada por gente de todas partes.

¿Qué tal vio a Obama entre la muchedumbre?

Seguro que peor que cualquiera por la tele. Durante el acto me encontraba a la altura del Obelisco, a mitad de camino en la explanada que une el Lincoln Memorial y el Capitolio, desde donde juró el cargo y pronunció su discurso [a unos dos kilómetro de distancia].

El público se volvería loco.

Imagínese, cuatro millones y medio de personas... Todos rugían cuando sacaban un plano de Obama en las videopantallas. Claro, que no sé cómo sería con Kennedy?

¿No hizo una ruta Kennedy?

Sí. Fui a visitar su tumba en el cementerio de Arlington. Junto a la lápida hay una llama permanentemente encendida a la que llaman Eternal flame. Muy cerquita está la tumba de su hermano Robert. También visité la última casa donde vivió, en el 3307 de N Street, antes de mudarse a la Casa Blanca.

¿Algún otro mito político?

También puse el pie sobre el punto desde el que Martin Luther King pronunció su famoso I have a dream [Tengo un sueño]. Está justo al lado del Lincoln Memorial, pero pasa inadvertido y la gente lo pisa sin darse cuenta. Bueno, y también estuve en el News Museum, el museo del periodismo, que tiene cinco plantas. Allí vi una interesante exposición, que dura hasta final de año, sobre el asesinato de Lincoln. Aunque lo que más impresiona es el trozo de la antena de la torre norte del World Trade Center que se exhibe ahí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de marzo de 2009