Boadella: "Molière trabajaba para Luis XIV y yo para Aguirre"

La compañía Els Joglars estrena 'La cena' en los Teatros del Canal

Tras algunas aperturas de puertas, preinauguraciones y varias noches en el Canal, el buque insignia de la Comunidad de Madrid en lo que a teatro se refiere, comienza la programación prevista por su director artístico, Albert Boadella, que ha querido que los Teatros del Canal se estrenen con su compañía desde hace 48 años, Els Joglars, y su último espectáculo La cena (del 26 de febrero al 12 de abril).

"El colocar a Els Joglars los primeros en la programación es algo reflexionado. Podían haber llegado dentro de unos meses, pero grupo y montaje son un símbolo de lo que me gustaría que aconteciera en estos nuevos espacios, donde pretendo que haya un teatro popular pero muy exigente en contenidos y formas, cosas que a veces van muy separadas", dice Boadella, que deja claro que en el casi medio siglo de vida de Els Joglars se ha mantenido el equilibrio entre ética y estética.

La obra está contada "de forma que no parece que haya mala leche"

"Siempre hemos ido a la contra, cosa que por higiene debe hacer el teatro", apunta Boadella, quien desde hace años acudía con su compañía al teatro Albéniz, cuya programación heredan los Teatros del Canal y donde, coincidiendo con La cena, estará desde hoy el Festival de Flamenco de Caja Madrid.

El grupo, con el excepcional actor Ramón Fontseré a la cabeza del reparto, arremete contra ciertos poderes hacia los que lanzan su ácida mirada. En esta ocasión les ha tocado "a esa nueva clase política que se sitúa en una posición frívola frente a la ecología y el cambio climático, y también hay una sátira hacia esa religión que convierte en dioses a ciertos gurús de la cocina".

En cualquier caso, Boadella aclara que La cena está contada como un cuento y "de una forma que no parece que haya mala leche". "Esto es un hito en mi forma de trabajar, pero es que con los años he conseguido decir las cosas duras con formas agradables, cierta dulzura y educación. No hay obsesión por atacar a nadie, aunque a veces aparezcan pequeñas venganzas".

Eso no impide que una vez más Boadella se incline ante sus propios dioses. Uno, al que nunca baja de su particular altar, es Molière: "Es el maestro, su Tartufo es la gran crónica de la impostura... Hoy toda la sociedad hace impostura y todo sigue igual, porque los niveles de hipocresía son muy altos". "En lo que a Molière se refiere, trato de reproducir su forma de trabajar, su compañía, lo único que en lo del verbo no lo consigo, y él trabajaba para Luis XIV y yo para Esperanza Aguirre", añade.

Fontseré señala que en este montaje los nueve actores abordan muchos personajes, aunque él tiene uno importante, el Maestro Rada: "Es como un vendedor de crecepelos del Oeste, un caradura de esos que abundan", comenta este actor, que tiene claro que una de las maneras más civilizadas de responder a los desmanes que vivimos es con una sátira, como este espectáculo de escenografía austera, para que todo gire en torno al actor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 25 de febrero de 2009.