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El PSdeG pide el voto a los que quieren más cambio

Argumentos contra quienes no reconocen el cambio e incluso petición de voto a los que "lo quieren más rápido y más intenso", llamamientos constantes a los ciudadanos para que le otorguen fuerza suficiente para defender el proyecto del PSdeG y la primera muestra de autocrítica de toda la campaña electoral fueron ayer los ingredientes del discurso del candidato socialista a tan sólo cuatro días del cierre de campaña. La guinda, sin embargo, se situó en el campo de las promesas electorales, y no fue menor: cualquier trabajador de cualquier sector económico que se vea sometido a un Expediente de Regulación de Empleo de carácter temporal "tendrá garantizado el 90% del salario todo el tiempo que dure la situación de crisis".

"Los intelectuales están con el cambio, aunque ahí hubo un déficit", afirmó

"El objetivo es claro: mientras yo sea presidente", afirmó un Pérez Touriño que recuperó cierto tono izquierdista ante 200 personas en un acto de campaña en Camariñas, "no quiero que los trabajadores sean los que paguen la crisis".Emilio Pérez Touriño se paseó ayer por la Costa da Morte (Cee, Camariñas y Malpica), se subió al autobús de los periodistas que cubren su campaña y cerró la jornada con en Ferrol, una localidad que siempre representa un reto de movilización para los socialistas y en la que reunieron a más de 400 personas.

Que la petición a los ciudadanos para que refuercen con su apoyo las políticas del PSdeG (y su autonomía en relación con los nacionalistas) va a ser el eje del discurso de Touriño de aquí al próximo viernes quedó claro el domingo en Noia y confirmado ayer. No quiere que se interprete como desmarque del BNG porque es una petición de "apoyo a los ciudadanos para cumplir fielmente" su "proyecto de país sin más lealtad que a Galicia, sin estrategias ni tácticas". Y si Anxo Quintana, "mi querido vicepresidente", aseguró, "se siente aludido, él sabrá por qué".

El candidato del PSdeG dio por superada la primera fase de la campaña, destinada a "fijar posición", y aseguró que ahora toca "cambiar el ritmo". Touriño se mostró seguro de que los ciudadanos van a respaldar al bipartito y a castigar al PP, pero eso no le impidió la primera autocrítica de la legislatura. "Debemos revisar aquello que se pudo hace mejor y no se hizo", admitió. La labor de la Xunta "se pudo explicar mejor; la gestión nos absorbió excesivamente y debemos aprender para rectificar". Y para ilustrar su argumento, el presidente puso ejemplos: el cambio "sustancial" de incrementar un 30% los fondos de educación en apenas cuatro años, la reducción en dos meses de las listas de espera en la sanidad publica, la "ley histórica" que ha frenado la destrucción del litoral o los planes sectoriales de vivienda. Sin olvidar la necesidad de fortalecer la alianza con los intelectuales y la cultura. "Están con el cambio, pero probablemente ahí también hay un déficit", reconoció.

En Camariñas, Touriño se topó con el relevo del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, por el gallego Francisco Caamaño, que un día antes participaba en un mitin en Cee. Un hombre con el que comparte amistad desde hace años y con quien contaba, confesó, para formar el nuevo Gobierno después del 1 de marzo.

Pero insistió en el tema del día: "Hay algunos que no lo quieren ver; ciegos ellos". El cambio son las autovías sin peaje, dijo, que van a poner fin a la marginación histórica de Fisterra y de Bergantiños. "Los que dicen que no hay cambio", subrayó [según él, en referencia al PP], "tienen la cartera llena para pagar el peaje. No saben de lo que hablan o no quieren entender". Ya en Ferrol, pidió el voto a los indecisos que quisieran ver "un cambio más rápido y más intenso", a "los que dudan" y a "los que creen que las cosas pueden ir mejor. Los necesito para dar un impulso definitivo al cambio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2009