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COLUMNA

La calle Opus

El número 666 es el del diablo. Josep Fontana es tal vez el historiador vivo más respetado en España por los que saben de historia. Tres de sus libros tienen la calificación del 6 en el Index de la Prelatura del Opus Dei. Esa Guía Bibliográfica viene a ser una prolongación actualizada del Index Exporgatorius de la antigua Inquisición, vigente hasta 1966. La lectura de un prohibido suponía la excomunión. Gracias a Dios, la guía del Opus sólo es preceptiva para sus miembros.

Los libros calificados con un cinco "no se pueden leer, salvo con un permiso especial". Son "lectura prohibida" los valorados con un seis. Sorprende esa calificación en la impecable España bajo el franquismo de Fontana.

Como la vida es una tómbola, y con motivo de la ley de Memoria histórica, el socialista Belloch, alcalde de Zaragoza, ha propuesto bendecir una calle con el nombre de san Josemaría (Escrivá de Balaguer).

No es el momento de glosar el historial antifascista del fundador del Opus. Yo sólo quería hablar de libros. Así que, animado por tan ilustrativa noticia, he vuelto a visitar el Index de la Prelatura y he confirmado la impresión de antaño. Hay que leerlo para recuperar el olfato crítico. En esta época de ni fu ni fa, creo que se trata de uno de los esfuerzos más notables de estímulo a la lectura. He vuelto a anotar como un loco muchos de los libros prohibidos. He vuelto a sentir el palpitar peligroso al escribir los nombres de Foucault o Marcuse. He buscado con ansiedad El talón de hierro, de Jack London. Me he sentido liberado, como en un carnaval de la inteligencia, al tener en las manos El elogio de la locura (1511), de Erasmo de Rotterdam, del que el recensor del Opus dice: "Se le ve asustado ante las actitudes que él mismo provoca". ¡Eso es un libro! Gracias, Opus.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de febrero de 2009