Columna
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Los enigmas

Los pianos son buenas personas, informó en un relato Felisberto Hernández, geodésico narrador uruguayo. En general, creo que los instrumentos musicales son gente de fiar, empezando por los más gamberros, como la guitarra de Jimi Hendrix. A los nazis no les gustaba el jazz con saxo, según se cuenta en Vida y muerte en el Tercer Reich, de Peter Fritzsche, un libro que no tiene pérdida y muy recomendable para los que aquí desprecian la sonda de la memoria. Qué gran tipo, el saxofón. No sólo las personas, los animales y los instrumentos musicales tienen vida y memoria. También los paisajes y las cosas. Volviendo al maestro Hernández, en uno de sus cuentos hay un balcón que se mata, se derrumba por celos. Damos por supuesto que una crisis como la actual afecta mucho a los comportamientos humanos. Es admirable la templanza con la que reacciona la mayoría, mientras allí donde deberían estar más centrados se multiplican los actos excéntricos. Como ese alto ejecutivo de Wall Street, conocido antaño como el Superman de la Bolsa, despedido fulminantemente de su empresa por comprar una papelera de mil y pico dólares. Sería más barato tirar los papeles a un jarrón chino de la dinastía Song. Pero tal vez esa papelera es la metáfora que estábamos buscando. Convenientemente interrogada, podría contarnos muchas verdades hechas añicos. Yo lo que veo es que las cosas se contagian de rareza. Por hablar de cercanías, el pasado lunes, en mi ciudad, un coche se salió de la carretera y fue a chocar a babor, tierra adentro, contra un barco pesquero. El mismo día, y también por causas desconocidas, un vehículo se empotró en el tejado de una iglesia alemana y a 30 metros de altura. Aunque para comportamiento enigmático el del edificio del centro cultural de la Dipu-tación de Ourense. La sede tiene tres puertas operativas, pero el presidente provincial ha tenido que contratar a 32 porteros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de enero de 2009.