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Monfort y Moragues se reparten el poder en Xàbia desde hace 20 años

Nacionalista y popular, a punto de unirse de nuevo tras dos décadas de pulso

La de Xàbia es la historia de una lucha despiadada por el poder entre Eduardo Monfort, de la coalición Bloc-Centristes, y Juan Moragues, del PP, que llevan casi veinte años arrebatándose la alcaldía con mociones de censura, enfrentamientos y alianzas. Primero combatieron por controlar el PP, después colaboraron en época de expansión urbanística y en la última década se convirtieron en acérrimos enemigos. Xàbia vive ahora días de perplejidad después de que Monfort, actual alcalde, haya roto el pacto que tenía desde 2005 con el PSPV y ultime una sorprendente alianza de gobierno con Moragues, precisamente cuando el municipio está a punto de culminar la redacción de un nuevo Plan General.

Es la historia por el control de una zona que sufre una fuerte presión urbanística

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La de Xàbia es la historia por el control de uno de los enclaves paisajísticos más bellos de la costa, sometido a una fuerte presión urbanística. Jamás ha habido un gobierno estable y sí continuas crisis municipales protagonizadas casi siempre por Monfort y Moragues. Los dos han pertenecido a innumerables partidos: el actual alcalde, a AP, CDS, Centristes y, ahora, Bloc-Centristes. Moragues al PP, Unión Valenciana, Ciudadanos de Jávea y, de nuevo, al PP. Los dos gozan de carisma y tirón popular. Los dos nacieron para gobernar su pueblo. Dos hombres y un destino: la alcaldía.

Su larga batalla comenzó a finales de los 80, cuando aspiraban a liderar un PP recién fundado. Monfort, edil por AP desde 1987, era el delfín favorito del vicepresidente de las Cortes José Cholbi, que es de Xàbia y siempre tuvo mucho que decir. Pero a última hora se impuso Moragues, cuyo perfil más centrista (procedía de UCD) se estilaba en el PP. Moragues resultó una máquina de ganar elecciones: aunque nunca con mayoría absoluta, se impuso en todos los comicios entre 1991 y 2003. Y Monfort inició en el CDS un incierto peregrinaje. Aún así, como concejal apoyó a Moragues casi durante toda la década de los noventa. A menudo, también lo hizo el Bloc, entonces Unitat del Poble Valencià.

Juntos colaboraron en la ejecución del PGOU de 1990, cuando el edil de Urbanismo era Marcos Gisbert, entonces del CDS y hoy presidente de Centristes. Era un PGOU muy ambicioso, que preveía más de 150.000 habitantes y unas 48.000 nuevas casas. Como puede apreciarse hoy desde el Montgó, el ejecutivo de Moragues permitió la construcción de muchas de ellas.

A finales de la década, comenzaron los problemas judiciales: Moragues, Monfort y otros ocho ediles (de todos los partidos) aún están hoy imputados por un delito contra la ordenación del territorio tras conceder en 1997 licencia para ampliar un apartahotel. Un año más tarde, el PP de Xàbia saltó por los aires al negarse Moragues al puerto deportivo de Nou Fontana que impulsaba la Generalitat. El entonces alcalde se enfrentó a sus concejales. También a Cholbi. Y perdió. Se refugió en UV, después Ciudadanos de Jávea. En 1999 volvió a ganar en las urnas.

Al PSPV se le ocurrió entonces que todos pactaran contra Moragues. Los socialistas se unieron al nuevo PP apadrinado por Cholbi, al Bloc Nacionalista Valencià y a Centristes, y eligieron alcalde a Monfort, quien por primera vez, pese a tener sólo dos ediles, llegó a la alcaldía. El experimento apenas duró un año porque Moragues, siempre hábil, firmó una aparente paz con Cholbi y en 2000 urdió una moción de censura con el PP para volver al poder. Pero marcó la política local para siempre, dividiéndola en dos bloques en apariencia irreconciliables: por un lado Moragues, que regresó al PP y volvió a ganar en 2003; por otro, la nueva coalición Bloc-Centistres liderada por Monfort y proclive a pactar con el PSPV. Ambos se apoyaron en un mosaico interminable de partidos independientes integrados por residentes europeos o antiguos socialistas como el ex alcalde Enrique Bas, que en 2005 rompió con Moragues y firmó otra moción de censura que hizo alcalde de nuevo a Monfort.

Con el apoyo socialista, Monfort se convirtió en estandarte del urbanismo sostenible y en 2006 suspendió el PGOU de 1990 y ordenó desclasificar 30 millones de metros cuadrados, frenando dos macrourbanizaciones de 3.500 casas y un campo de golf. Monfort parecía feliz junto al PSPV y ambos apostaron por un nuevo PGOU que acabara con la hegemonía del hormigón. En 2007, el líder del Bloc ganó por primera vez las elecciones: llevaba 20 años esperando. Y reeditó su pacto con el PSPV.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de enero de 2009