Feijóo propone "suplir al Gobierno" para hacer el AVE de Lugo a Ourense

La obra figura en el Plan Estratégico de Infraestructuras del Gobierno central

La Xunta ejecutará "directamente" con los "impuestos de los gallegos" y su propio presupuesto el AVE entre Lugo y Ourense si Alberto Núñez Feijóo se convierte en presidente el 1 de marzo. El candidato del PP se comprometió ayer en Lugo a "suplir" al Ministerio de Fomento y acomoter la infraestructura si alcanza la jefatura del Gobierno gallego. El proyecto figura ya en el plan de infraestructuras del actual Ministerio de Fomento, que ha planificado la variante de Pobra de San Xián (Lugo) para facilitar ese trazado con la previsión de que la Alta Velocidad una las dos provincias orientales de Galicia.

Éste fue el primer compromiso que hizo público el presidente del PP gallego en el mitin que abfrió su precampaña celebrado ayer en el auditorio Gustavo Freire de Lugo, la capital de una provincia en la que los populares vienen sufriendo una sangría de votos elección tras elección durante los últimos cuatro años.

El candidato popular promete "pasar la factura" del tren a Fomento
Rajoy asegura que el bipartito "pone en riesgo el futuro de Galicia"

"La Xunta del PP va a hacer directamente el AVE, con su presupuesto, su determinación y con los impuestos de los gallegos", proclamó Feijoo, quien se mostró dispuesto a "suplir al Gobierno de España" con el fin de que Lugo pueda contar, "por encima de todo", con esta dotación ferroviaria. "Estoy dispuesto a que Galicia sustituya al Ministerio de Fomento, a quien luego pasaremos la factura", prosiguió Feijoo, que dio su palabra de "asumir, empezar y terminar" el Tren de Alta Velocidad entre Lugo y Ourense, en lo que será, dijo, "un verdadero compromiso con el reequilibrio territorial".

Conscientes de la importancia que los comicios tendrán para el PP gallego y nacional, tanto Feijóo como Rajoy que volvió a arropar a su hombre en Galicia, lanzaron constantes llamadas a la participación y censuraron al Gobierno central por no acometer las reformas para que los emigrantes puedan votar en urna. "Sobran razones y ganas para volver a ganar las elecciones", espetó Feijóo ante un auditorio entregado, donde no escatimó críticas para el gobierno de socialistas y nacionalistas y su "cambio decepcionante" que "destruye" 600 empleos diarios.

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Antes de bajar del escenario, Feijóo presentó al nuevo PP, el "más renovado" de las tres fuerzas que integran el Parlamento; exigió públicamente a Touriño que diga si acepta o no un debate televisado sólo con él y convocó a los asistentes a luchar por la "victoria de la unidad, la renovación y la gestión del futuro".

Subió luego al escenario Rajoy quien confío en el triunfo de Feijóo, "un político "infinitamente más preparado, que quienes hoy son los presidentes de media Xunta de Galicia".

"¡Somos los mejores!", gritó alguien entre el público. "No te quepa ninguna duda", respondió el presidente nacional. Rajoy invitó a los asistentes a convertirse en periódicos, radios y televisiones, para hacer "todo lo que esté en vuestras manos" hasta el uno de marzo. "Ahora toca rematar y os pido a todos ese esfuerzo", arengó.

Rajoy no quiso despedirse sin ofrecer su versión de lo que fue bipartito de PSdeG y BNG, "cuatro años perdidos sin ningún logro que pueda identificar lo que ha sido el Gobierno". "No hay nada", insistió antes de atizar de nuevo, sin decirlo expresamente, la polémica sobre el gallego en la enseñanza al acusar al Ejecutivo de Touriño de "atentar contra los verdaderos deseos e intereses de los padres, que son los que tienen que decidir cómo se educa a sus hijos". Este balance llevó a Rajoy a subrayar como signo de identidad del actual gobierno la "división y la pelea interna", una situación que, de continuar durante una segunda legislatura, supondría "un riesgo" para el futuro de Galicia.

Xosé Manuel Barreiro, Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy, ayer en Lugo.
Xosé Manuel Barreiro, Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy, ayer en Lugo.PEDRO AGRELO

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