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Necrológica:

Pat Hingle, el mejor amigo de Batman

Dejó huella durante medio siglo en el cine, el teatro y la televisión

Pat Hingle pudo tener la carrera que tuvo Burt Lancaster. También fue uno de los actores preferidos de Elia Kazan. Sin embargo, a su muerte, el pasado 3 de enero, tras una larga lucha contra una extraña forma de cáncer de sangre (mielodisplasia), el actor, nacido en Miami (EE UU), será recordado como uno de los mejores amigos de Batman gracias a su trabajo como el comisario James Gordon, el bueno del corrupto cuerpo de policía del Gotham de las primeras cuatro películas del hombre murciélago (Batman, Batman returns, Batman forever y Batman & Robin). Tenía 84 años.

La saga de Batman le dio la fama que le fue esquiva durante su carrera, pero tanto en el cine como en el teatro o en la televisión, Hingle dejó una huella que se expandió durante más de medio siglo. Es el padre de Warren Beatty en Esplendor en la hierba y el de Sally Field en Norma Rae. También es el barman que sirve a Marlon Brando en La ley del silencio (papel que ni le fue reconocido en los créditos) o el sádico que la toma con Anjelica Huston en Los timadores. Una carrera mucho más cercana a lo que pensó en un principio, cuando en un momento en el que los ídolos de la pantalla eran Gary Cooper o Clark Gable, Hingle se quedó fascinado con la versatilidad del trabajo de actores de carácter como Walter Huston (el abuelo de Anjelica) o Hume Cronyn.

Aun así, Hingle siempre aseguró que lo único que le llevó a ser actor fue el hecho de haber seguido a una chica guapa a unas clases de arte dramático. De ahí pasó a estudiar con Uta Hagen antes de formar parte del siempre admirado Actor's Studio, donde trabajó por primera vez con Elia Kazan y aspiró al Tony gracias a su interpretación en Broadway de The dark at the top of the stairs. También en el teatro, Hingle formó parte del reparto original de La gata sobre el tejado de zinc caliente. Y en televisión no hubo serie que se le resistiera: Rumbo a lo desconocido, Misión: Imposible, Ironside, La ley del revólver, Las calles de San Francisco o El fugitivo, entre otras de las clásicas. Fue en el cine donde Hingle recibió su mayor oferta, el papel protagonista de Elmer Gantry (El fuego y la palabra), filme de Richard Brooks ganador de tres oscars, incluido el de mejor actor. Pero la estatuilla nunca fue a las manos de Hingle. Una caída en el hueco de un ascensor le ocasionó numerosas contusiones de importancia, le hizo perder un dedo y también le dejó sin su trabajo en El fuego y la palabra, papel que fue a manos de Burt Lancaster, quien ganaría el Oscar por su interpretación.

Antes de regresar al trabajo, Hingle tuvo que volver a aprender a andar, pero esta tragedia nunca le detuvo y en su carrera posterior trabajó con la misma intensidad con Clint Eastwood o con los Muppets. También fue el único actor (junto con Michael Gough) que participó en los cuatro primeros Batman desde que Tim Burton resucitó esta franquicia para el cine en 1989. Ni el propio hombre murciélago sobrevivió a esa experiencia, que en estos cuatro títulos pasó de Michael Keaton a Val Kilmer y al propio George Clooney. Sin embargo, en la última encarnación de Batman, los dos últimos títulos, dirigidos por Christopher Nolan y protagonizados por Christian Bale, su papel fue el del comisario Gordon, aunque para quien tuvo mayor importancia fue para Gary Oldman. Hingle no se tomó estos cambios a pecho quizá porque, como siempre dijo, su mayor amor fue el teatro, eso que llamaba "el verdadero medio de los actores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de enero de 2009