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Tribuna:EL CÓRNER INGLÉS

España se impone a la armada inglesa

- "El fútbol no es matemáticas. Dos más dos nunca son cuatro".

Leo Beenhakker, ex entrenador holandés del Real Madrid.

Durante la primera mitad de 2008, el fútbol inglés ejerció un dominio aplastante en Europa, pero el año termina con la duda de si el fútbol español será la fuerza dominante en 2009. En términos económicos, no se puede competir, pero en el campo, y específicamente en la Liga de Campeones, la brecha que se abrió hace doce meses se está cerrando. La Premier League maravillaba en todos los terrenos; hoy tiende a decepcionar.

El Barcelona es el equipo al que incluso las casas de apuestas británicas ponen como claro favorito para ganar la Copa de Europa. Y eso que hace nueve meses, cuando llegó a las semifinales de la Champions, casi todos tuvimos la sensación de que se había colado; de que, si no hubiera sido por la fortuna de un sorteo que enfrentó al Arsenal y el Liverpool en los cuartos de final, los últimos cuatro habrían sido, merecidamente, ingleses.

Pero el espectacular rendimiento del Barça desde la llegada de Pep Guardiola no es la única medida del cambio que hemos visto desde que arrancó la actual temporada. Porque quizá no sea tanto que el fútbol español en su conjunto esté mejorando como que el inglés esté perdiendo gas.

El Manchester United, ganador de la Liga inglesa y de la Champions la temporada pasada, no ha consolidado su poderío pese a haberse reforzado con el fichaje de Dimitar Berbatov, jugador que Alex Ferguson, el entrenador del Manchester, persiguió con más furia y con más argucia que el Madrid en su fallido intento de cazar a Cristiano Ronaldo. El Manchester no domina los partidos; los gana en el último minuto con un solitario gol, como fue el caso del viernes en la victoria en casa sobre el Stoke City. Berbatov, que supuestamente iba a ser una máquina de goles, sólo ha marcado seis; Cristiano Ronaldo, que no deja de dar la impresión de que preferiría estar en el Bernabéu, nueve, triste rendimiento para un jugador que la temporada pasada anotó 42.

El Chelsea arrancó la temporada como una locomotora con su nuevo entrenador, el brasileño Luiz Felipe Scolari. La duda era si Scolari, acostumbrado durante los anteriores siete años al sosegado ritmo de un seleccionador, tendría la energía para aguantar el feroz día a día de un club que se exige ganarlo todo. Pues la duda persiste. El Chelsea sufrió para clasificarse para la segunda ronda de la Champions y en la Liga titubea.

El Liverpool de Rafa Benítez es líder en la Premier, pero da la impresión de que ello tiene que ver menos con sus propios méritos que con la relativa caída del Manchester y el Chelsea. Es más de lo mismo: un equipo tremendamente difícil de batir, pero que pocas veces enamora cuando gana. Parte como favorito en los octavos de final contra el Madrid, que esta temporada enamora incluso menos, pero no sería la sorpresa del siglo que los del recién exiliado inglés Juande Ramos impusieran su rocosa voluntad ante los de Benítez.

La decepción más grande la ha dado el Arsenal, cuyo entrenador, Arsène Wenger, está viviendo su peor temporada desde que llegó al club, hace 12 años. Su quijotesco empeño en apostar por la juventud le ha ganado admiradores entre los románticos del deporte, pero está claro que al equipo le falta madera. La ausencia de Cesc Fábregas por cuatro meses debido a una lesión contraída en un choque la semana pasada con Xabi Alonso, del Liverpool, les aleja de la única posibilidad que les quedaba de salvar la temporada: triunfar en Europa con un equipo que pierde contra el Hull y el Fulham, pero gana al Chelsea y el Manchester.

Esta vez, además, la suerte del sorteo le ha tocado a España. Parece probable que tanto el Villarreal como el Atlético pasen a los cuartos de final de la Champions y no imposible que veamos a cuatro españoles entre los últimos ocho de la máxima competición de clubes y a ningún inglés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de diciembre de 2008