Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:TELEVISIÓN

La murciana que cabreó a Prince

La acaban de eliminar del Factor X británico, pero le ha dado tiempo para ablandar el corazón de Gordon Brown, Johnny Depp y 12 millones de telespectadores. Es Ruth Lorenzo, la única comercial de Polaris World capaz de enfurecer al genio de Minneapolis.

PARA quien la ha visto en acción, no necesita más presentación que una actuación en directo. Si no, algunos datos: érase una chica de Murcia que recibe SMS de Johnny Depp, cabrea a Prince, canta con Mariah Carey, recibe cartas del primer ministro Brown, es apoyada por Fernando Torres y buena parte del Liverpool FC y la aborda Judi Dench para decirle que cuando la ve cree estar ante una diosa. Se llama Ruth Lorenzo, y su paso por la versión británica de Factor X hasta casi la final la ha llevado a creer vivir en otra dimensión. "Me han oído en España, y eso es lo que más me impresiona", dice ahora desde Londres. La semana de su expulsión cantó un tema de Britney Spears, invitada estrella de la noche. "No la vimos. Pidió no sé cuántos guardaespaldas y camerinos. Yo estaba más preocupada en maquillarme y que me pusieran el pelo a lo Lola Flores (risas). Después la vi en el backstage de espaldas. No canta en directo, pero tiene un culo muy bien puesto".

En Reino Unido, los concursos musicales no tienen el concepto español y se crean como plataformas con cazatalentos respetados. El mayor a nivel mundial es The X Factor, con una audiencia media de 12 millones de personas y punto de partida de Leona Lewis. Ruth llevaba tres años a caballo entre Murcia y Londres como comercial de Polaris World y hacía unos meses que estaba allí instalada. En España se presentó al segundo OT, pero no pasó las pruebas. "No supieron captarme. Les resultaría raro ver a una mujer con mi melena y mis curvas cantando Guns N' Roses. Luego hubo gente del medio que me decía: 'Nunca he visto a nadie como tú' y me pedía el teléfono, pero nada, pasando", rememora Ruth. Pronto descubrió que el planteamiento en España era erróneo desde los casting: "No buscan construir artistas, sino audiencias. O una canción del verano. En España hay talento, desde Bosé a La Sonrisa de Julia, pero no hay oportunidades ni se valora el trabajo".

Por su 25 cumpleaños, la hija de 9 años de unos amigos ingleses le regaló los impresos de acceso a The X Factor. Escéptica, los presentó. La llamaron y se encontró en una cola con 22.000 de las 189.000 personas que se presentaron a la última edición, y quiso irse. "Eran unas nueve horas de espera y yo iba con la niña, que le hacía ilusión y se empeñó. 'No, tita Ruth, nos quedamos", recuerda. Llegó al final y Danii Minogue, miembro del jurado, la eligió tras la prueba de selección más dura de su vida. "La última se hace en su casa. Fue algo casi espiritual. Canté, hubo mucho feeling y empezó todo el mundo a llorar. Yo estaba tan agotada que me vine abajo". Ahora tiene tal relación con la hermana de Kylie que ya tienen fecha para venir a quemar la noche madrileña, y en primavera se marchan juntas a Australia.

Ruth prefiere no dar detalles, pero su situación familiar nunca fue la ideal, lo que la obligó a empezar a trabajar con 12 años. "De niña cantaba ópera, nos trasladamos a Utah y curré allí en musicales desde los 11 a los 16 años. Me decían

La Sirenita, imagínate... Mi madre lloraba cuando veía a Montserrat Caballé, y yo quería que le pasara lo mismo conmigo. Fui creciendo, me decanté por el rock y a los 19 comencé a seguir mi propio rumbo".

¿Cuál ha sido su secreto para llegar a las puertas de la final? "Morro y pasión, creo haber vivido muchas cosas y todas se acumulan cuando canto". Una vez que cruzó el ecuador arrancaron los surrealismos: tras cantar Purple rain, las líneas se colapsaron. A Prince le temblaron las rodillas y consiguió que retiraran el vídeo de la actuación de YouTube. Ella se lo toma con humor: "¡He cabreado a Prince! ¿No es la hostia? Para mí es un orgullo". En el estreno de Quantum of solace en Londres se le acercó Judi Dench para echarle piropos, y sólo nombrar en la tele a Johnny Depp como uno de sus actores favoritos provocó que éste le animara personalmente vía telefónica. "He afianzado mi propio yo, y se nota. No quiero ser una Whitney, necesito caña, música que en vivo sea la bomba".

Le han ofrecido representar a Irlanda en Eurovisión (y ha dicho que no), ha encendido el alumbrado navideño de Londres y tiene club de fans en India, Suramérica y EE UU; pero entre sus bazas está Simon Cowell, temido jurado del programa y el productor que ha multiplicado las ganancias de Sony BMG gracias a Leona Lewis o Il Divo. Cowell, que empezó diciéndole que quería escucharla en español por su fuerte acento, luego destacó la increíble fuerza escénica y pasión de cada una de sus apariciones (hasta el primer ministro Gordon Brown escribió a Ruth aconsejándole que siguiera cantando en inglés) y acabó rendido a sus pies... y su acento. De momento, tiene que salir de gira durante dos meses por todo el país, con parada incluso en Wembley, aunque ya está de reuniones. "Siento que mi vida musical va a ser larga, y ya estamos trabajando. A Simon le parece que tengo carácter y le gustaría probarme como una Celine Dion latina. Aunque yo me decanto más por Tina Turner"

www.ruthlorenzo.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de diciembre de 2008