Serie

Sangre 'light' para vampiros abstemios

Los japoneses han inventado un refresco sangriento llamado True blood. No es sangre humana, pero imita sus propiedades y contiene sus nutrientes. Por eso los vampiros se han mudado a vivir entre los mortales. Ya no necesitan chupar sangre. Sólo quieren olvidar su fama de siniestros y empaladores y gozar de sus derechos como cualquier ciudadano.

Esta fantasía inquietante es la razón de ser de True blood (Sangre fresca), la nueva serie de Alan Ball que Canal + (dial 1 de Digital +) estrena hoy (21.30). Ball es el guionista de A dos metros bajo tierra (La 2). También recibió un oscar por American beauty. Después del drama de A dos metros... Ball ha querido hacer una ficción "excitante, divertida y sexy", según afirma él mismo en una conversación por teléfono. Se ha basado en la colección de libros de vampiros Sookie stackhouse, de Charlaine Harris. "Me enganché a ellos. Por las noches decía: ahora leo un capítulo más y me duermo. Luego devoraba ocho más".

A raíz de ahí imaginó Bon Temps, un pueblecito de Luisiana donde llegan los vampiros y los mortales entran en conflicto con ellos. Unos quieren que vuelvan a su mundo de ultratumba mientras otros se sienten atraídos, les seduce la idea de acostarse con uno e incluso de ser mordidos. Para rizar el rizo, la sangre de los vampiros es una droga afrodisiaca para los mortales, que se organizan para robársela. La protagonista, Sookie Stackhouse (Anna Paquin, oscarizada por El piano), se enamora de Bill, pero todo su entorno le rechaza. Ella es camarera y puede escuchar las mentes de todos los que la rodean menos la de Bill.

En EE UU, esta ficción de la prestigiosa cadena de pago HBO ha tenido el mismo efecto en los espectadores que el libro en Ball. La primera temporada ha alcanzado una media de audiencia de 6,8 millones de personas. Aunque Ball lo venda como una serie para divertirse, él mismo reconoce que "detrás de la primera capa explosiva de fantasía, sexo y violencia se puede encontrar el lado filosófico". Los vampiros no dejan de ser excluidos que intentan incluirse en la sociedad. Quizá esa doble visión sea el lado más sexy de True blood.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de diciembre de 2008.