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Crónica:13ª jornada de Liga

El Barça es la bella y la bestia

Eto'o y Messi impulsan al líder frente a un Sevilla aplicado en la defensa, pero limitado en el ataque

La delantera del Barcelona descerrajó la defensa del Sevilla con tres golazos de sus futbolistas de ataque: uno del imponente Eto'o y dos del genial Messi. El Pichichi del torneo (14 tantos) le pudo al Zamora (10) y, una vez abatido Palop, el argentino cerró la contienda con un remate imposible para el portero. Fue un triunfo rotundo en un encuentro muy serio, como anunciaba la clasificación, cada vez más estirada a favor del líder. Muy productivo ante los pequeños, a los azulgrana se les reclamaba un gran resultado en una jornada importante para avalar su candidatura al título. No había mejor rival para calibrar sus aspiraciones que el Sevilla, el equipo menos goleado y también el que anunció el fin del imperio Ronaldinho en Montecarlo. Y el Sevilla certificó que el Barça está de vuelta con un fútbol rico, lleno de matices y variantes, suficientemente fuerte para un cuerpo a cuerpo como el de Nervión.

SEVILLA 0 - BARCELONA 3

Sevilla: Palop; Mosquera, Squillaci (Renato, m. 74), Escudé, Navarro; De Mul (Capel, m. 53), Fazio, Maresca (Romaric, m. 62), Adriano; Kanouté y Luis Fabiano. No utilizados: Varas; Duscher, Konko y Dragutinovic.

Barcelona: Valdés; Alves, Márquez, Piqué, Puyol; Xavi (Gudjohnsen, m. 87), Touré, Keita (Busquets, m. 74); Messi, Eto'o y Henry (Hleb, m. 89). No utilizados: Pinto; Cáceres, Sylvinho y Bojan.

Goles: 0-1. M. 19. Eto'o caza una pelota en el área. 0-2. M. 77. Xavi cede a Messi, que remata de volea. 0-3. M. 92. Messi, tras driblar a Palop.

Árbitro: Undiano Mallenco. Expulsó a Luis Fabiano (m. 85) y mostró la cartulina amarilla a Eto'o, Márquez y Piqué.

40.000 espectadores en el Sánchez Pizjuán.

El argentino subraya la jerarquía azulgrana en el partido y el campeonato

La derrota del Madrid exigía una respuesta inequívoca del Barcelona y el mensaje azulgrana resultó disuasorio. Marcó un gol rápido, como ya es norma, y se manejó estupendamente con un marcador corto, a partir de su juego dinámico y técnico, antes de sellar el éxito con dos tantos excelentes. A Eto'o le dio tiempo incluso para pillar una tarjeta que le impide jugar por sanción contra el Valencia y le habilita, en cambio, para recibir al Madrid.

Arrancó el Barcelona con su formación más física, la que tiene a Touré como medio centro y a Keita de volante zurdo mientras Puyol cierra desde el lateral izquierdo, un dispositivo que le da más envergadura y consistencia y menos cintura. Más atrevida pareció la apuesta del Sevilla porque Jiménez alineó a Maresca como auxiliar de Fazio y a Adriano y Del Mul en las bandas para habilitar a Kanouté y Luis Fabiano, dos delanteros excelentes y complementarios. A diferencia del Barça, que cargaba peso, el Sevilla se aligeraba y ganaba agilidad.

El marcaje de Maresca a Xavi penalizó la mecánica del juego azulgrana. Tapó el Sevilla la línea de pase del rival y buscó la contra por el flanco de Alves. El juego azulgrana era menos fluido que en partidos de menor categoría. No resultaba fácil conectar con Messi. El partido adquirió un tono muy sesudo y competitivo, más físico y táctico que técnico y atrevido. Escaseaban las ocasiones y se imponía la concentración. Ambos equipos sabían que los errores penalizaban más que nunca y se aplicaron en la defensa hasta que cedieron los centrales sevillistas en una maniobra de Xavi al intentar habilitar a Alves. El balón quedó suelto y Eto'o enganchó un remate terminal.

No perdonó el Barcelona a la que tuvo oportunidad y, batido Palop, ofició un partido muy solvente. La alineación de Guardiola quedaba entonces plenamente justificada para desdicha del Sevilla, que no acababa ninguna jugada, falto de conexión y torpedeado por el árbitro, que pitaba a favor del Barça en las jugadas dudosas. La figura de Alves se agrandó ofensivamente de la misma manera que se encogió en la defensa por las entradas de Adriano y Luis Fabiano y las llegadas de Kanouté, que remató al travesaño cuando más equilibrado estaba el choque.

El problema para el plantel de Jiménez es que el campo se le hacía demasiado largo y los delanteros quedaban alejados del área. Ocurre que los azulgrana ocupan el espacio de forma muy racional, aprietan en la cancha ajena y su defensa de ayudas es más solvente con el paso de los partidos. Nada pudo hacer el Sevilla ante el impenetrable Barça, animado por los arrebatos de Eto'o y los latigazos de Messi. El argentino firmaría la victoria con dos jugadas sobresalientes. Los goles de Messi subrayaron la jerarquía azulgrana en el partido y el campeonato. El Barça fue la bella y la bestia al mismo tiempo en un lance que marca tendencias en la Liga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de noviembre de 2008