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Reportaje:

Poesía para dar sentido al flamenco

El cantaor Juan Pinilla adapta a Ángel González, Saramago y Groucho Marx

El cantaor Juan Pinilla (Huétor-Tájar, Granada, 1982) ha recibido un paquete con su primer disco. Lámpara minera 3 correspondía en justicia al granadino después de que se impusiera en el prestigioso Festival de Cante de las Minas de la Unión (Murcia), de donde regresó con el preciado premio Lámpara minera. Algo más de un año después, RTVE ha editado el trabajo del joven cantaor, que se ha atrevido a adaptar en clave flamenca a Groucho Marx, José Saramago, Francisco Umbral o Chavela Vargas. Además, Pinilla ha musicado poemas de Ángel González, José Hierro o Ramón Gaya en un disco atípico en el que toca casi todos los palos flamencos: marianas, granaínas, bulerías, tangos del Sacromonte, soleás, mineras, cantiñas, abandolaos, murcianas y temporeras.

"Es un disco clásico con guiños a la poesía. Al tratarse de mi primera experiencia discográfica tal vez se note que he tenido poco tiempo para madurar las cosas. Eso también puede ser una doble vara de medir. No es del todo malo, porque hay ideas buenas que al darles mucho la vuelta se vuelven malas. Hemos grabado en caliente y por eso el disco es así", explica.

Pinilla no responde al perfil de cantaor en casi nada. Es un cliché roto en todos los sentidos. A punto de licenciarse en traducción e interpretación, es un gran lector y desde hace años escribe columnas periodísticas en prensa. Además, su relación con diferentes escritores, como Luis García Montero, Daniel Rodríguez Moya o Javier Bozalongo, entre muchos otros, es conocida de sobra en la ciudad. De hecho, Pinilla fue el encargado de inaugurar la pasada edición del Festival Internacional de Poesía de Granada en la casa de Lorca, la Huerta de San Vicente, junto al venezolano Rafael Cadenas y a la colombiana Piedad Bonnett.

"He aprendido mucho de los literatos y seguiré aprendiendo. Creo que todo es una espiral que gira en torno a una de las cosas que más me motiva, que no es otra que el conocimiento. Soy una persona inquieta, vivo en un continuo nerviosismo y tengo unas ansias por aprender enormes", explica, tarareando la música que ha compuesto para los versos de Ángel González: "Son las gaviotas, amor, las lentas y altas gaviotas...", en una cantiña memorable en la que el joven granadino alcanza su mejor momento en el disco. "Disfruté muchísimo poniendo música a ese poema. Descubrí en la poesía de Ángel González una musicalidad y una belleza inmensas que se podían traducir al flamenco y creo que el resultado ha sido bueno".

Sin embargo, la presencia de poetas en el disco no disimula su pasión hacia la cultura más popular y folclórica de la ciudad. Curiosamente, junto a estos nombres aparecen los de María La Coneja o Curro Albaicín, que han colaborado en algunos de los temas. "Al final, todos vamos en el mismo barco. Todos buscan la belleza, todos buscan la emoción, cada uno a su forma, con su forma, con sus vivencias, pero con un contenido muy similar", explica, justificando lo que en principio podría parecer arriesgado pero que en su primer disco logra un equilibrio suficiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de noviembre de 2008