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Carbonell secuestró el debate y dictó en el CAC la distribución de emisoras

Todos los partidos presionaron a sus consejeros en favor de determinados grupos

El Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) celebró el viernes dia 7 el pleno para debatir la adjudicación de las 83 frecuencias de FM que había sacado a concurso, entre más de 1.200 solicitudes. La reunión transcurrió plácidamente. La mayoría de los consejeros acudieron a la cita con una decisión tomada, sin ni siquiera haber estudiado el informe de la mesa de contratación que estuvo a su disposición desde el día anterior. Pocos, muy pocos, se habían interesado por este documento que enumeraba cada una de las adjudicaciones.

En ese plenario, el presidente del organismo, el socialista Josep Maria Carbonell, se limitó a informar a sus compañeros de los grupos y las empresas beneficiarias, haciendo un somero resumen sobre el proyecto presentado y los puntos conseguidos. No hubo ni un mínimo debate sobre la resolución. Así lo han atestiguado a EL PAÍS tres consejeros designados por distintos partidos.

Sánchez-Camacho y Cornet presionaron para que la Cope no perdiera sus emisoras

Ocho de los 10 miembros del CAC ratificaron la decisión de la mesa de contratación. En cambio, los convergentes Esteve Orriols y Josep Pont, se abstuvieron. Este último fue el único que se quejó públicamente de la falta de diálogo y discusión sobre las adjudicaciones, y así lo hizo constar en el acta de la reunión.

¿Por qué se secuestró el debate? ¿Por qué buena parte de los consejeros acudieron al pleno con una decisión tomada de antemano? Josep Maria Carbonell quería, desde el principio, evitar cualquier tipo de filtración a la prensa sobre las deliberaciones. Por este motivo, nombró a tres personas que, en contacto con los técnicos del CAC que evaluaban las solicitudes, eran las que debían entrevistarse con el resto de los consejeros. Carbonell, muy próximo a la jerarquía episcopal, era uno de ellos. El segundo era Domènec Sesmilo, de Unió Democràtica, partido democristiano, y no Santiago Ramentol como se afirmaba en la edición de ayer. La tercera fue Dolors Comas, de Iniciativa.

La mesa de contratación, presidida por el propio Carbonell, confeccionó una propuesta de adjudicación y redactó un informe que algunos consejeros ni siquiera leyeron. El documento beneficiaba sobre todo al episcopado catalán, al otorgar a Ràdio Estel siete frecuencias y una octava a la Abadía de Montserrat. Ràdio Estel es propiedad del arzobispado de Barcelona, en dos de cuyas fundaciones está presente el propio presidente del CAC. Además Carbonell mantiene excelentes relaciones con la congregación benedictina.

Así que, en el decisivo pleno, Carbonell expuso cuál había sido la decisión de la mesa de contratación y poco más.

La mayoría de los consejeros, no obstante, se presentaron a la reunión con su voto decidido. No fue el caso de Rafael Jorba ni de Fernando Rodríguez Madero, periodistas de profesión, designados a propuesta del PSC y del PP, respectivamente. Santiago Ramentol, secretario del CAC y ex director de Ràdio Estel, también se quejó del escaso debate.

El resto de los consejeros, es decir, todos ellos ex parlamentarios de la Cámara catalana, habían recibido instrucciones claras de los partidos que les propusieron. Por ejemplo, el propio Fernando Rodríguez Madero admite que en la noche del jueves al viernes recibió una llamada de la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, quien le exigió que votara en contra. ¿La razón? Pues que a la Cope se le retiraban sus frecuencias de Lleida y Girona. Madero hizo caso omiso de la llamada y votó a favor de las concesiones.

Los tres consejeros de Convergència -Josep Micaló, Esteve Orriols y Josep Pont- recibieron órdenes contradictorias de la dirección del partido sobre el sentido de su voto. Micaló, por ejemplo, avaló la resolución, mientras que Esteve Orriols y Pont se abstuvieron. La cúpula de CDC se mostraba disconforme con la decisión del CAC, en especial su secretario de Estrategia, David Madí. El motivo era diáfano: Punto Radio, comandada por Luis del Olmo, perdía tres emisoras y no ganaba ninguna. Madí ocupaba la Secretaría de Comunicación de la Generalitat cuando en 2003 pactó con la Asociación Catalana de Radios el reparto de las 83 frecuencias que ahora han salido a concurso.

Madí ya había intercedido a favor de Luis del Olmo cuando en 2006 se otorgaron algunas frecuencias locales de televisión digital terrestre. Idéntica mediación ante el CAC realizó Francesc Vendrell, entonces número dos del PP catalán, en favor del periodista de Ponferrada, según aseguró a este periódico un consejero del organismo regulador.

En ese pleno, los consejeros propuestos por el PSC ya estaban de acuerdo con las adjudicaciones, pues la emisora Onda Cero, del grupo Planeta, fue la que salió más favorecida, al ganar cinco frecuencias y mantener las tres que ya tenía desde 2003.

"Al próximo borrego le tocáis el pito, pero a mí no"

"A mí me queda un año de mandato en el CAC. Cuando yo termine, podéis designar a un borrego como representante. Al nuevo le podéis tocar el pito, pero a mí no". Ésta fue la respuesta literal que el periodista Fernando Rodríguez Madero le espetó a Jordi Cornet, secretario general del PP catalán, cuando, sentados frente a frente en un bar de Barcelona, el dirigente popular le pidió explicaciones de por qué la Cope se había quedado sin sus frecuencias en Lleida y Girona.

Rodríguez Madero fue nombrado consejero del CAC a propuesta del PP en el año 2000 y posteriormente el Parlament renovó su mandato en 2004. Madero tiene una larga trayectoria como profesional de la radio. Empezó en RNE, después pasó a la Cope, de la que se marchó a Onda Cero junto a Luis del Olmo, para después regresar a la Cope por una "traición", asegura, del periodista de Ponferrada. Nunca ha trabajado en Punto Radio, contrariamente a lo que se afirmaba ayer en esta edición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 2008

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