Reportaje:

Un título en casa

Massa, a siete puntos de Hamilton, se escuda en la familia para descargar la tensión

Por primera vez en la historia un piloto brasileño podrá defender sus opciones al título mundial de F-1 en su propio país. Nunca había ocurrido hasta ahora. En las épocas de los grandes pilotos brasileños el campeonato se cerraba en otros lares. Este año todo ha coincidido. Tras un pésimo inicio de temporada, Felipe Massa fue limpiando su imagen hasta tener opciones de ser el campeón del mundo. Ayer obtuvo el segundo tiempo en los entrenamientos libres, superado sólo por Alonso, y mañana su Ferrari tendrá que recuperar siete puntos a Hamilton, el líder. Para adjudicarse el título sólo le vale ganar la carrera o ser segundo, y aun así sería necesario que Hamilton no entrara entre los cinco primeros o que acabara octavo o no puntuara.

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"Sí. Todos saben lo difícil que es que pueda ganar el título", asegura Massa, de 27 años. "Pero conocen cómo son los fans brasileños. Están muy emocionados e intentan empujarme. La situación es complicada. Pero estoy en mi país y eso me favorece y me da una motivación suplementaria. Todo puede ocurrir". Aunque sólo tres brasileños han sido campeones mundiales -Emerson Fittipaldi, Nelson Piquet y Ayrton Senna- Brasil es el segundo país con más títulos en la F-1. Tiene ocho y sólo le supera Reino Unido que, con ocho pilotos campeones, atesora 12 títulos.

La tradición de este país en las carreras automovilísticas se vive en la calle. Basta echar una ojeada a las estadísticas para descubrir que 27 pilotos brasileños han estado en la F-1 y que entre todos presentan un balance de 98 victorias y 272 podios. El último campeón fue Senna en 1991. Y su leyenda permanece intacta y venerada, igual que su tumba. "Aquí las carreras se viven de una forma muy intensa", asegura Felipe Motta, periodista de Radio Panamérica.

Las 70.000 personas que llenarán el circuito se harán oír. "Es curioso, pero en este circuito puedes escuchar a la grada desde el coche", explica Marc Gené, piloto de pruebas de Ferrari. "En 2000, cuando yo corría con Minardi, Barrichello se colocó líder de la carrera y pude oír la reacción del público. Sus alaridos pueden ser un buen acicate para Massa. Eso sólo me ha ocurrido en Interlagos y en Nurburgring". Gené afirma que en Ferrari la situación se está viviendo con mucha calma. "Les veo a todos muy tranquilos y especialmente a Massa", explica el piloto español. "Su objetivo es hacer el doblete con Felipe ganando la carrera y esperar a ver qué ocurre detrás. Es lo único que podemos hacer". Massa, mientras tanto, se escuda en su familia para intentar encontrar la paz que necesita para alejarse de la fuerte presión que supone luchar por el título en la última carrera y correrla en casa. "Ha tenido una agenda repleta de actos, pero menos que otras veces", explica Luiz Antonio Massa, padre de Felipe. "Está ansioso por empezar la carrera, es todo corazón y tiene la cabeza muy centrada".

Massa confiesa que poder vivir en su propia casa estos días le permite mantener la calma y seguir con la rutina habitual, al lado de las personas que siempre le han apoyado. "Es importante que toda la familia esté unida en estos momentos", concede. "Siempre les he sentido muy cerca. Y es fundamental para mí porque cuando eres feliz en tu vida privada sueles rendir más en tu vida profesional". Su padre fue ingresado el jueves con un problema renal, sin graves consecuencias. "En casa no hablamos de la carrera", asegura Luiz Antonio Massa, Titonio para los amigos. "Sólo cuando él saca el tema. Si no, hay miles de cosas de las que conversar: fútbol, coches, cine. Felipe recibe miles de e-mails y de sms en su móvil incentivándole, dándole ánimos. Y en casa rezamos para que todo le salga bien. Somos muy religiosos y católicos. Sabemos que es difícil que pueda ser campeón. Pero como decía Fangio 'son carreras, nada más que carreras'. Pueden pasar muchas cosas".

Felipe Massa observa la pista de Interlagos desde los <i>boxes</i> de Ferrari.
Felipe Massa observa la pista de Interlagos desde los <i>boxes</i> de Ferrari.EFE

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