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Entrevista:LUZ CASAL | Cantante

"Creo que soy bastante chula"

Pregunta. Va a cumplir 50 tacos. ¿Se da cuenta de que ya es una niña mayor?

Respuesta. Pues la verdad es que no [ríe]. Tampoco es que me horripile. Es una constatación de que has vivido. Pero no siento el peso.

P. Y eso que de pequeña fue alumna de las Madres Doroteas. ¿Cómo logró recuperarse?

R. Pues es un periodo de mi vida del que guardo muy buen recuerdo. Me enseñaron urbanidad, a comportarme. Y soy de las personas que no tira el papelito del caramelo al suelo, y que cede el paso.

P. ¿Con las monjas qué cantaba, Con flores a María?

R. No. Precisamente en ese tiempo recuerdo que mi obsesión era hacerme con la lista de canciones más oídas de una radio, que eran pop-rock: los Beatles, Janis Joplin...

P. Dice que sigue al pie de la letra lo de "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". ¿Pone mucho la otra mejilla?

R. La verdad es que en eso sigo poco esa norma. La pongo una vez, pero no dos.

P. Creo que es más chula que un ocho.

R. Yo creo que soy bastante chula, porque, cuando eres segura, produces esa sensación. Lo que no soy es arrogante.

P. ¿Cuál ha sido su mayor corte de mangas en la vida?

R. Supongo que este último, el de la enfermedad. Decirle al proceso, a las células, a todo ese guirigay que hay por ahí: "Que te zurzan".

P. ¿Se pasa el día oyendo sus discos o prefiere buena música?

R. Lo de preferir buena música... sería muy duro. Pero no, por Dios [ríe]: una vez que grabo los discos sólo recurro a ellos para recuperar cosas que hemos ido perdiendo en el camino.

P. ¿No le mosquea que todo el mundo hable bien de usted?

R. No, no, déjelo. Yo no quiero sufrir. Bastante sufro con mi manera de ver el mundo.

P. ¿Cómo lo ve?

R. No es cómo lo veo, sino cómo lo siento. Si hay un conflicto a 50.000 kilómetros es como si me estuviera pasando a mí. No soy una hermanita de la caridad, pero cuando eres sensible llevas una carga dura.

P. Supongo entonces que no podrá ver el telediario sin tomarse un lexatín.

R. No ingiero casi nada. A pelo.

P. Pues creía que llamó a su último disco Vida tóxica porque se metía de todo y por su orden.

R. No, no [ríe]. Lo que ocurre es que hay más toxicidad alrededor de la que voluntariamente asimilas.

P. Dicen que es muy eléctrica. ¿Va a la red o a pilas?

R. Voy más a la red, porque las pilas suelen petardear un poco.

P. Sé feliz. ¿Es una orden?

R. No. Escogí esa canción porque me parecía que, si era capaz de cantarla, iba a explicar muchas cosas sin necesidad de recurrir a la palabra. Pero yo jamás impongo nada.

P. "La enfermedad es lo mejor que me ha pasado". ¿En todo es igual de masoca?

R. Es que he sacado una experiencia fortísima. Aunque hubiera deseado no pasarla.

P. Dice que no pierde el trasero por una foto. Pero no se ha dejado retratar hasta no estar pintada como una puerta.

R. A mí me gusta salir en las fotos lo más interesante posible. Ver una foto y decir: "Qué total". Pero hasta ahí. Yo me maquillo sola muchas veces.

P. "Soy bastante pura, la verdad". ¡Ele, mi niña!

R. Bueno, yo es que hablo así. Soy lo que soy, no voy de nada ni pretendo comerle la cabeza a nadie.

P. Su Piensa en mí la usaron para la publicidad de un antihemorroico. ¿No le daban ganas de correr al baño?

R. Me dieron ganas de coger al publicista listo que decidió hacerlo, y con una voz que se parecía tanto a la mía que mi madre se confundió.

P. Le preguntaron cómo es y respondió: "Estupenda". ¿Su abuela, bien?

R. Conocí nada más que a una, pero ahora ya no la tengo.

P. Se nota. ¿Ha encontrado ya el reino encantado del que habla?

R. No. Y no creo que lo encuentre en este mundo, aunque buscarlo es la tarea de cualquiera que tiene un poquito de afán de conocer o de mejorar.

P. Muy enemiga de las versiones y ahora resulta que prepara un disco de canciones latinoamericanas. ¿Se traga lo anterior?

R. No, no me lo trago, porque desde que hice Piensa en mí y Un año de amor han pasado 17 años. Ahora ha llegado el momento.

P. "Hago ver que una cantante no es una calientapollas". Qué lenguaje para una señorita.

R. Sí. Sobre todo al principio tenía esa soltura. Usaba tacos cada tres palabras. Y tenía que remachar que no iba de eso para que no me confundieran.

P. ¿En qué echa las vísceras?

R. En las canciones. Más que en la vida cotidiana.

P. "No trabajo ni la liga ni el liguero". ¿Dónde lleva la navaja?

R. No llevo navaja, ni liga ni liguero. Ni cuchillo, ni para sacarle punta al lápiz de ojos.

P. ¿Y cómo se defiende?

R. A pecho descubierto. Y ahora que he conservado las dos mamas, pues con más razón.

Perfil

Tiene una gran disciplina, que se refleja en sus ejercicios de estiramiento diarios, sus clases de piano, incluso su siesta -"Me gusta partir el día"-. Lee todo lo que puede, y dice que la música le ha salvado varias veces la vida. También dibuja, cree que como consecuencia de firmar autógrafos: "Los vas personalizando, con unas gafas o un rasgo de quien los pide". No soporta a la gente "torpe, meliflua o boba".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de octubre de 2008

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