Una maniobra de uno de los acusados retrasa el juicio de las facturas falsas

El ex secretario de Macarena renuncia a su abogado por negociar "a sus espaldas"

El juicio de las facturas falsas del distrito Macarena de Sevilla vuelve a estar pendiente de fecha. Cuando todo estaba preparado para la celebración ayer de la primera sesión, uno de los tres acusados, el ex delegado del distrito José Marín, pidió la suspensión del proceso porque, según dijo, ha perdido la confianza en su abogado tras ver publicada en la prensa la negociación que éste estaba llevando a cabo con el fiscal para evitar el juicio a cambio de aceptar una rebaja en la condena. "Llevo días leyendo cosas de las que no estoy enterado", aseguró Marín al juez Francisco Gutiérrez para convencerle de que la negociación, habitual entre las partes antes de los juicios, se ha llevado a cabo a sus espaldas. El acuerdo que barajaron el fiscal y los abogados de los acusados pasaba por declararse culpables, pagar una multa de alrededor de 20.200 euros y aceptar una condena inferior a la que pide el Ministerio Público.

"Sólo negociaría si me quitaran todo y sólo pagamos 4.800 euros", dice Marín

El fiscal considera que Marín era el centro de una red que durante el año 2003 facturó al Ayuntamiento de Sevilla por obras menores que nunca se ejecutaron o que se cobraron dos veces. El secretario del distrito Macarena era quien decidía las obras que se hacían y quien, supuestamente, adjudicó muchas de ellas a su ex socio José Pardo, también acusado, que presuntamente facturó 20.254 euros gracias a facturas falsas. El tercer acusado es Manuel Portela, que como colaborador del distrito tenía que supervisar que las obras que se pagaban se hubieran hecho.

El fiscal pide cinco años y tres meses de cárcel para Marín, cuatro años y tres meses para Pardo y un año y cinco meses para Portela. Los abogados de los dos primeros han intentado en los últimos días negociar con el Ministerio Público un acuerdo que evitara el ingreso en prisión de sus clientes, un extremo que no aceptó el fiscal, por lo que el juicio iba a arrancar ayer por la mañana.

Aparentemente, la petición de suspensión de Marín cogió por sorpresa a todos. El juez intentó que el acusado cambiara de opinión haciéndole ver los perjuicios que causaba una nueva demora, pero Marín no dio marcha atrás. "Soy inocente y no negocio con nadie. Se me está crucificando antes de tiempo", insistió el ex secretario del distrito Macarena, por lo que al juez no le quedó más remedio que considerar "razonable" el motivo que alegaba Marín para pedir la suspensión.

A la salida de la vista, Marín reconoció parte de las acusaciones, pero las atribuyó a un error. "Sólo aceptaría la negociación si me quitaran todo, y pagamos 4.800 euros, que se cobraron por error. Pero nadie entra en la cárcel por un error", puntualizó.

El hasta ahora abogado de Marín, José Luis Parada, contestó a su cliente acerca del pacto. "No se le ha informado porque era consciente de lo que estábamos haciendo con la Fiscalía. Yo he sido quien ha negociado con el fiscal. Pero allá Marín con su conciencia, porque si llega a juicio, el abogado puede patinar y entonces veremos quién tiene razón". El letrado entiende que "las condiciones mediáticas y politización extrema" impiden la objetividad necesaria para "impartir justicia", pero no descartó que lo ocurrido ayer fuera una estrategia de su cliente para retrasar el juicio. Según advirtió ayer el juez, la celebración del juicio difícilmente podrá retomarse antes de febrero. La única sala disponible para vistas con jurado popular no está libre antes de diciembre y con el cambio de año hay que volver a sortear los turnos.

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