Los críticos de IU imponen sus reglas para la Asamblea

Izquierda Unida se fracturó ayer un poco más. Dos de las tres familias en las que está dividida la organización sumaron sus votos para ganar el pulso al tercer sector, el del aún coordinador Gaspar Llamazares, y lograron que la Presidencia aprobase el reparto de delegados que proponían para la Asamblea Federal de noviembre. Un reparto desfavorable para las federaciones más afines a Llamazares. Eso no es suficiente para aventurar qué pasará en noviembre -tampoco los críticos son un grupo monolítico-, pero la frágil mayoría con la que Llamazares ha dirigido IU durante ocho años parecía ayer definitivamente pulverizada.

Tras cuatro horas de reunión, la propuesta de los críticos -el núcleo directivo del PCE y un grupo desgajado de la dirección de IU tras el descalabro electoral de marzo- fue aprobada por 40 votos a favor y 19 abstenciones. Con una notable paradoja, que ayer alguien calificaba de "esperpento": las federaciones se reparten los delegados de forma definitiva pero en función de un censo provisional (unos 50.000 militantes), porque el definitivo está impugnado en varios territorios.

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Llamazares tomó la palabra para decir que acata esa resolución y que será el primero en trabajar por la Asamblea, a pesar de que hace mes y medio anunció que no se sentía "comprometido" con esa propuesta de censos ni con la Asamblea a la que diera lugar porque no sería "democrática". Los llamazaristas sostienen que el censo está inflado en los lugares controlados por los críticos y que eso les da más delegados de los que les corresponden. Los adversarios del coordinador replican que los censos han estado inflados siempre, en todas partes, y nadie ha protestado por ello.

Reparto de delegados

"Vamos a dar la batalla. Hoy nos hemos abstenido para que no digan que somos nosotros quienes queremos la ruptura, pero no descartamos que haya gente que recurra este reparto de delegados ante los tribunales, porque está apoyado en un censo irregular", insistía ayer un dirigente fiel a Llamazares. Un crítico moderado replicaba con optimismo: "Esta va a ser la Asamblea más democrática de IU. No habrá una dirección de una mitad contra la otra mitad".

Izquierda Unida afronta un momento clave: la Asamblea de noviembre no sólo elegirá al sustituto de Llamazares; también, si el encono no cesa, podría ser escenario de una escisión en la tercera formación política española. Las tres familias prometieron unión tras el desastre electoral, pero han acabado tirándose los censos a la cabeza. En el cónclave ni siquiera se presentará una línea política única: los grupos no se pusieron de acuerdo para pactar un documento oficial, así que decidieron presentar tres documentos distintos -uno por familia- y que la militancia escoja en noviembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de septiembre de 2008.

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