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Crítica:LA LIDIA

Apoteosis de José Tomás

Fenómeno de masas, gran torero y el más taquillero. José Tomás, en la última corrida de su temporada, consiguió otra vez llenar, de bote en bote, los graderíos de la Monumental. Su primer acompañante, Esplá, banderilleó vistosamente a su primero y con la muleta estuvo digno y aseado con un animal que se revolvía rápido. Después de un lucido quite, también banderilleó al cuarto con espectacularidad, para hilvanar con la muleta una faena en la que, aunque sin redondear, mostró torería e inteligencia lidiadora.

Con su quietud y su buen toreo, José Tomás entusiasmó en el segundo de la tarde a sus incondicionales, que eran prácticamente todos los espectadores que llenaban la plaza, y lo hizo en una importante faena, desarrollada toda ella en los medios. En el quinto, después de un templado quite a la verónica, brindó a Vicente Amigo, autor del pasodoble dedicado a Tomás estrenado esa tarde.

CUVILLO / ESPLÁ, TOMÁS, MARÍN

Toros: seis de Núñez del Cuvillo, bravos y nobles, el quinto fue indultado. Luis Francisco Esplá, ovación en los dos: José Tomás, oreja y dos orejas y rabo simbólicos. Serafín Marín, ovación y oreja. Plaza Monumental. Barcelona, 21 de septiembre. Lleno total.

Toro indultado

La faena comenzó con una soberana de toreo en redondo y siguiendo al mismo nivel, provocando el máximo entusiasmo del público, ante un bravísimo ejemplar, con el que también estuvo extraordinario con la izquierda. La apoteosis llegó, a petición unánime del público, con el indulto del bravísimo Idílico, que no se cansó de embestir y de ser bien toreado. Serafín Marín llevó a cabo en el tercero -una res repetidora, pero algo violenta- un trasteo de mucha disposición, mando y ajuste, y logró atemperar la embestida del astado. Con el estoque, un metisaca le privó del trofeo. Era muy difícil mantener alto el pabellón en el sexto después del triunfo de Tomás, pero Marín lo hizo con una muy sólida y bella faena a otro buen toro, llena de mando y torería, coronada con una gran estocada.

Así se cerraba la temporada taurina barcelonesa, que tan sólo 24 horas antes vio otro espejo triunfal, con la salida a hombros por la puerta grande de El Juli y El Fundi, después de dos magistrales faenas por las que se les concedieron las dos orejas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de septiembre de 2008