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María Pagés se analiza en escena

La bailaora estrenará 'Autorretrato' en la Bienal de Flamenco de Sevilla

"Que en María Pagés habita el genio del baile, todos lo sabemos y lo proclamamos. Pero hay algo más en esta mujer: ella baila y, bailando, mueve todo lo que le rodea. Ni el aire ni la tierra son iguales después de que María Pagés haya bailado".

"La bienal es para mí algo casi religioso, como una peregrinación"

Así definió el Premio Nobel José Saramago a la bailaora y coreógrafa sevillana en septiembre del pasado año. Pero ella huye de las palabras hablar de sí misma; prefiere, simplemente, seguir bailando. Así nace Autorretrato, el espectáculo cuyo estreno nacional será el 26 de septiembre en el teatro de la Maestranza, dentro de la programación de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Aunque el estreno absoluto fue el pasado mayo en el Tokyo International Forum (Japón).

"La idea me la dio Mikhail Baryshnikov, quien me pidió el año pasado en Nueva York en su centro que hiciera algo para contar cómo era yo, como mujer y como creadora. Yo le contesté: Me estás pidiendo un autorretrato y él asintió", explicó ayer María Pagés, quien recibió el Premio Nacional de Danza en 2002.

"La primera vez que participé en la bienal fue en 1988, hace ya 20 años, y ahí fue donde me dieron la primera oportunidad para hacer una coreografía. Desde entonces, casi todos mis espectáculos los he estrenado en la bienal. Se ha convertido para mí en algo casi religioso, como una peregrinación", dice la bailaora.

Autorretrato, uno de los pocos espectáculos de la bienal que ofrece dos representaciones -podrá verse también el día 27-, gira en torno a María Pagés. "El año próximo cumpliremos 20 años como compañía y a ellos les he dedicado todo mi esfuerzo durante este tiempo. Sin embargo, en esta ocasión lo he centrado más en mí. Aparecen los ocho bailarines, pero todos pendientes de mí", adelanta la creadora de piezas como La Tirana, El perro andaluz. Burlerías o Flamenco Republic.

Con las letras de José Saramago, Antonio Machado y Miguel Hernández, entre otros, los cantaores Ana Ramón e Ismael de la Rosa, irán desgranando los palos con los que la bailaora se siente más cómoda. La música y los arreglos son de Rubén Lebaniegos. La escenografía se desarrolla entre bambalinas, dónde la bailaora reconoce que pasa su vida. Un estudio, los camerinos, el escenario o los vestuario son los espacios en los que se desarrolla el espectáculo y están diseñados también por Pagés.

La obra comienza con una soleá que es "como un índice emocional de lo que vendrá luego". "Por supuesto hay una nana, que es lo que más me gusta y con lo que mejor me identifico como madre y como mujer. Pero también habrá tangos, martinetes y unos tanguillos que tienen mucha gracia, tanta que a veces nos paramos de la risa que nos entra", aclara la bailaora que ahora está trabajando en una especie de paso a dos junto al bailarín de contemporánea Sidi Larbi Cherkaoui en un montaje que estrenarán en el Festival de Otoño de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 2008